martes, 9 de noviembre de 2010

Arzobispo de Oviedo destaca que el mensaje del Papa es "que Dios no es un intruso, ni enemigo del hombre"

El Arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha señalado que el Papa ha visitado Santiago de Compostela "como peregrino" ayudándo "a reconocer en Cristo el inmerecido regalo de una verdad que se hace belleza en la caridad", y ha destacado que el Santo Padre "quiso decir alto en el Obradoiro que Dios no es un intruso, ni enemigo del hombre, de su felicidad y su libertad".
"En la encrucijada de caminos en los que los hombres y mujeres nos encontramos, Dios tiene que ver con cada uno de nosotros. Él se ha hecho caminante también para salir a nuestro encuentro", ha señalado monseñor Sanz Montes, para añadir que "no es bueno tomar el nombre de Dios en vano o usarle para las cuitas propias", pero si el hombre le "excluye" de su vida, "sucederá lo que decía el teólogo Henri de Lubac: que cuando se hace un mundo sin Dios, se hace contra el hombre".
Por su parte, el Arzobispo de Oviedo ha destacado de la visita del Papa a Barcelona que "Dios se ha revelado amigo y familiar, como ha reflejado el talento creyente del arquitecto Antonio Gaudí, como un canto a la belleza de Dios que se ha hecho historia salvadora".
En este sentido, ha añadido que los hombres son "familia de Dios, imagen bondadosa suya reflejada en el amor y fidelidad de un hombre y una mujer abiertos a la vida". "Frente a la original belleza de la Basílica de la Sagrada Familia, la verdadera obra maestra somos los hijos de Dios, en donde Él ha querido poner su morada para introducirnos en su corazón", ha señalado.
BERZOSA DICE QUE BENEDICTO XVI ESTÁ "EN FORMA"
Por su parte, el Obispo Auxiliar, Raúl Berzosa, ha mostrado su gran interés "por volver a ver y escuchar al Papa Benedicto XVI". "Hace meses me dejó preocupado y temeroso por su estado de salud. Estos dos días vividos junto a él, por el contrario, he podido sentir de cerca a un Papa en forma y en su mejor línea: claridad y profundidad en su palabra. Sólo lo consigue un maestro", ha destacado.
Del paso del Santo Padre por tierras gallegas, Berzosa ha puesto el acento por un lado, "el haber confesado que llegaba como verdadero peregrino no sólo para recorrer un secular camino físico y exterior, sino una senda de renovación interior y profunda que hace de la vida misma un camino hacia el Eterno".
Por otro lado, "el grito de que Europa necesita de Dios y redescubrir y defender la vida en todas sus dimensiones. Esa Europa de la modernidad no tiene que temer a Dios y debe saber reconciliar su legítimo deseo de libertad con la dimensión religiosa más genuina, que aporta verdad, amor y belleza. Dios no es ni enemigo ni contrario del hombre que busca la libertad. Verdad y libertad van unidas y hacen posible la justicia", ha destacado.
Sobre la visita a Barcelona, Berzosa ha comentado el "milagro arquitectónico" de ese templo único "que sabe buscar y encontrar la luz, que es Cristo. Un templo que encierra tres dimensiones conjuntas: la belleza de la naturaleza, la belleza de la Sagrada Escritura y la belleza de los misterios cristianos".
Asimismo, ha añadido que "el Papa recordó que, como Cristo, cada cristiano somos, al mismo tiempo e indivisiblemente, templos vivos, altares existenciales y ofrendas agradables a Dios". "Se atrevió a decir, en el clima fraterno del almuerzo con los obispos, que si bien la nueva Basílica era muy bella, le admiraban mucho más las piedras vivas que son los bautizados de aquella iglesia", ha apuntado.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Evangelio de fin de semana

¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68
domingo 07 Noviembre 2010. XXXII Domingo del Tiempo Ordinario
Santo(s) del día : María Medianera de todas las gracias
Evangelio según San Lucas 20,27-38.

Se le acercaron algunos saduceos, que niegan la resurrección, y le dijeron: "Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda. Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia. Finalmente, también murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?". Jesús les respondió: "En este mundo los hombres y las mujeres se casan, pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casarán. Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección. Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él".



Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

Leer el comentario del Evangelio por :Catecismo de la Iglesia católica § 989-993

«Creo en la resurrección de la carne» (Credo)

Creemos firmemente, y así lo esperamos, que del mismo modo que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos, y que vive para siempre, igualmente los justos después de su muerte vivirán para siempre con Cristo resucitado y que él los resucitará en el último día, Como la suya, nuestra resurrección será obra de la Santísima Trinidad: «Si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros» (Rm 8,11). El término «carne» designa al hombre en su condición de debilidad y de mortalidad. La «resurrección de la carne» significa que, después de la muerte, no habrá solamente vida del alma inmortal, sino que también nuestros «cuerpos mortales» volverán a la vida.
Creer en la resurrección de los muertos ha sido desde sus comienzos un elemento esencial de la fe cristiana. «La resurrección de los muertos es esperanza de los cristianos; somos cristianos por creer en ella» (Tertuliano): «¿Cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también nuestra fe... ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que murieron (1C 15,12-14.20).
La resurrección de los muertos fue revelada progresivamente por Dios a su Pueblo. La esperanza de la resurrección corporal de los muertos se impuso como una consecuencia intrínseca de la fe en un Dios creador del hombre todo entero, alma y cuerpo... Los fariseos y muchos contemporáneos del Señor esperaban la resurrección. Jesús la enseña firmemente. A los saduceos que la niegan responde: « Vosotros no conocéis ni las Escrituras ni el poder de Dios, vosotros estáis en el error» La fe en la resurrección descansa en la fe en Dios que «no es un Dios de muertos sino de vivos».

martes, 2 de noviembre de 2010

HOY RECORDAMOS A LOS FIELES DIFUNTOS.....

Que dichosos son aquellos que mueren en el Señor,
porque el premio a sus trabajos en el cielo les da Dios,

El Señor te ha llamado a premiar tu vida hoy, " hasta pronto"te decimos, no te decimos " adios".
Con tu partida se agranda la familia celestial,

hasta que en el cielo todos nos volvamos a encontrar.
Por eso " adios" no decimos sino " hasta pronto" nomás;
y por lo aquí vivimos tu en el cielo rogarás.

Entretanto que nos llega nuestra hora de partir
vivamos de tal manera que al cielo podamos ir.

domingo, 31 de octubre de 2010

EVANGELIO DE FIN DE SEMANA

¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68
domingo 31 Octubre 2010. XXXI Domingo del Tiempo Ordinario. Santo(s) del día : San Wolfgango
Evangelio según San Lucas 19,1-10.
Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos. El quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura. Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí. Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa". Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: "Se ha ido a alojar en casa de un pecador". Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: "Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más". Y Jesús le dijo: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham, porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido".
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por : Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897), carmelita descalza, doctor de la Iglesia. Carta 137, a su hermana Celina
«Zaqueo, baja en seguida»
Jesús nos ha atraído a las dos juntas, aunque por caminos diferentes. Juntas nos ha elevado sobre todas las cosas quebradizas de este mundo, cuya apariencia pasa. Él ha puesto, por así decirlo, todas las cosas bajo nuestros pies. Como Zaqueo, nos hemos subido a un árbol para ver a Jesús... Por eso, podemos decir con san Juan de la Cruz: «Todo es mío, todo es para mí; la tierra es mía, los cielos son míos, Dios es mío y la Madre de mi Dios es mía»2.
Celina, ¡qué gran misterio es nuestra grandeza en Jesús! Ya ves todo lo que Jesús nos ha enseñado al hacernos subir al árbol simbólico del que te hablaba hace poco. Y ahora ¿qué ciencia va a enseñarnos? ¿No nos lo ha enseñado ya todo...? Escuchemos lo que él nos dice: «Bajad enseguida, porque hoy tengo que alojarme en vuestra casa». ¿Pero cómo...? Jesús nos dice que bajemos... ¿Adónde tenemos que bajar? Celina, tú lo sabes mejor que yo; sin embargo, déjame que te diga hasta dónde debemos ahora seguir a Jesús. Una vez, los judíos le preguntaron a nuestro divino Salvador: «Maestro, ¿dónde vives?», y él les respondió: «Las zorras tienen madrigueras y los pájaros del cielo nidos, yo no tengo donde reclinar la cabeza» (Mt 8,20). He ahí hasta dónde tenemos que bajar nosotras para poder servir de morada a Jesús: hacernos tan pobres, que no tengamos donde reposar la cabeza.

jueves, 28 de octubre de 2010

El largo camino hacia la libertad

Manuel había sido siempre un “rebelde”, el típico chico que quiere hacer su voluntad sin importarle transgredir las normas o reglas que la convivencia con otras personas nos imponen. Para Inés, madre soltera, no había sido fácil educar, corregir y contener a este hijo de temperamento indomable. Muchas eran las horas que tenía que trabajar para poder darle una vida digna.

Había pasado el tiempo y Manuel se había convertido en un muchacho con ganas de hacer su vida sin que nadie le pusiera límites ni pesadas obligaciones. El documento de identidad marcaba su mayoría de edad y era hora de hacer uso de su tan ansiada libertad. Fue así cómo tras conseguir un trabajo de medio día, consolidó su autonomía económica y comenzó a malgastar su juventud en salidas nocturnas, malas compañías y desenfrenos en vicios como el alcohol y apuestas. Muchos fueron los buenos consejos de su madre y súplicas para que recapacitara, pero Manuel no escuchaba, él era dueño de su libertad.

Así fue cómo una noche después de salir de una bailanta, hubo entre sus amigos y un grupo de maleantes una espantosa pelea. La furia y la fatalidad quisieron que uno de los jóvenes muriera.

La vida no había sido muy grata para Inés, pero ahora cambiaba. Su tan querido hijo, involucrado en un crimen que no había cometido, estaba detenido. Nada podía hacer. Comenzó así un largo peregrinar entre abogados y juzgados, pero parecía que todo era inútil. Su hijo no volvería a casa por mucho tiempo...

La tristeza, la angustia, la desesperación, el cansancio, el insomnio, la soledad... nada impidió que Inés bajara los brazos en la lucha. Su objetivo era claro: que hicieran justicia con su hijo. Un hijo revoltoso y obstinado no era sinónimo de malhechor y mucho menos de asesino.

Su fe en Dios y su corazón de madre la llevaron a seguir golpeando puertas; largas cadenas de oración la acompañaban en este peregrinar tan desafortunado y doloroso. Todos los domingos visitaba a Manuel transmitiéndole fuerza y esperanza para sostenerlo y alentarlo. Fue en la celda sombría y en soledad donde Manuel comprendió y valoró el don de la vida que Dios con tanto amor le regalaba.

Pasó mucho tiempo, las peticiones y súplicas al buen Dios tuvieron la respuesta que Inés con tanta humildad y paciencia esperaba. El caso de Manuel pasaba a otro juzgado, el expediente comenzaba a ser estudiado, sin burócratas, sin abogados corruptos que entorpecieran el camino. La tan ansiada libertad de Manuel, la verdadera libertad, empezaba a ser una realidad.

lunes, 25 de octubre de 2010