sábado, 7 de marzo de 2020

La historia de sanación de Kathy Dey, en un retiro de Viña de RaquelDurante décadas pensó que Dios no la podía amar porque abortó... hoy explica, feliz, cómo lo superó

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  • Perdón y vida nueva son las claves del cristianismo. El ángel se lo dijo a María: "le pondrás por nombre Jesús, se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados". Pero puede suceder que un cristiano sepa en su mente que Dios le perdona y que, sin embargo, emocionalmente se sienta lejos de Dios porque su pecado le hace "indigno", incluso después de perdonado. Se necesita un paso más para la vida nueva: ser sanado por dentro.
  • Así lo vivió Kathy Dey, que abortó a los 14 años y durante 40 años se sintió lejos de Dios, incluso después de haberse convertido al catolicismo. En un retiro de Viña de Raquel, para personas que han participado en el aborto, encontró la sanación. Kathy ha contado en inglés su testimonio en FaithMag.com."Soy una chica de clase media que llegó a ser maestra, esposa y madre. Fui voluntaria en causas provida, acudí a la Iglesia regularmente, pero siempre sentí una distancia entre Dios y yo. Durante 4 décadas sentí que Dios no me podía amar porque me hice un aborto", explica Kathy.Embarazada a los 14 años
  • A los 14 años Kathy tenía poca autoestima, pocos amigos y sus padres, con problemas maritales, le prestaban poca atención. Cuando un chico de 17 años la aduló y apeló a su autoestima ella se dejó hacer. "No dije 'no' cuando él quiso que hiciera cosas que sabía que estaban mal. Y, cuando finalmente, dije 'no', él no se detuvo". Quedó embarazada.
  • Fue con una amiga y la madre de la amiga a comprobarlo a un centro de la patronal abortista Planned Parenthood. Con 14 años no le podían hacer el aborto sin permiso paterno. Lo habló finalmente con sus padres. "Decidimos que sería mejor si abortaba".
  • Vivir con miedo, atrapada por su secreto.
  • Después del aborto esperaba retomar una vida "normal". Pero ahora tenía un secreto, que había quedado embarazada y había abortado con 14 años. "Siempre temí que mis amigas lo descubrieran.
  • Mi baja autoestima se hundió más, mientras mantenía a mis iguales a distancia segura de mi terrible secreto. Mis padres se divorciaron poco después. Con el tiempo, el miedo disminuyó, o simplemente aprendí a convivir con él".
  • En la universidad conoció a un joven católico. "Le conté sobre mi aborto, él no me juzgó con dureza. Nos casamos al acabar la universidad. Fuimos pronto bendecidos con un hijo, y poco después una hija. Eventualmente me convertí al catolicismo", resume Kathy.Con los bebés, volvió el dolor
  • Durante años ella no había pensado que detrás de su aborto había un bebé, su hijo. Sólo era, para ella, "mi secreto oculto". Pero ahora que había tenido dos embarazos, había dado a luz, tenía a sus bebés, los abrazaba y amaba y cuidaba... algo le abrumaba por dentro. "¿Cómo podía haber matado a mi hijo anterior, mi primer bebé? La vergüenza y la culpa me acosaban. Lloré mucho en sus primeros meses, pero sufría el duelo y las lágrimas en silencio".
  • Ella era ahora una joven madre de familia católica, y a veces oía a personas hablar con dureza de las mujeres que abortaban, y guardaba silencio. "¿Cómo podía Dios amarme después de lo que hice? ¿Y qué pasaría si mis colegas y familiares supieran mi secreto?"
  • "Yo mendigaba el perdón de Dios, pero nunca creía que estuviera disponible para mí. A través de nuestra fe, entendía que Dios puede perdonarlo todo. En mi cabeza lo entendía, pero en mi corazón nunca estaba segura", explica.
  • Un sueño muy especial
  • Pocos años después, tuvo un sueño. Soñó con una mujer vestida de blanco que venía a buscarla a su casa de la infancia. No era amenazadora, parecía querer hablar. Kathy huía de ella, buscaba a sus padres. La mujer la seguía, "hermosa, gentil, radicalmente aterradora. Me desperté y supe inmediatamente que había conocido a mi hija abortada". Qué quería? ¿Por qué se aparecía ahora?
  • Esa misma semana, en Internet una pariente suya publicó un link a Rachel's Vineyard (El Viñedo de Raquel, en español en EEUU), un apostolado que ayuda a la gente a recuperarse de las heridas del aborto. En su web vio que organizaban un retiro en su zona y se apuntó.
  • El nombre de la Viña de Raquel combina Jeremías 31,15 ("llanto y lloro amargo, Raquel se lamenta por sus hijos y no quiere ser consolada, porque perecieron") con Oseas 2, 16 ("yo la volveré a conquistar, la llevaré al desierto y allí le hablaré de amor, y le devolveré sus viñas")
  • Viña de Raquel: hablan los que lo han vivido
  • A los retiros acuden hombres y mujeres, porque ambos han sido dañado por el aborto. Cada retiro incluye al menos un monitor varón. Seis de cada diez líderes de retiros se han practicado abortos. Se hacen votos solemnes de confidencialidad, y luego los responsables cuentan sus testimonios.
  • "Era la primera vez en mi vida que entendí que no estaba sola con esos sentimientos que siempre intenté esconder. Hablando, escribiendo y trabajando con mensajes de la Biblia, encontramos el valor para reconocer y abordar esos sentimientos que nos infestaban desde nuestros abortos", explica Kathy.
  • "El retiro aporta un espacio seguro, sin que te juzguen, para pensar en nuestros bebés, incluso para escribirles una carta de amor, para visualizarlos con Dios. No estoy segura de cuándo pasó exactamente, pero durante el retiro supe en mi mente y en mi corazón que Dios me amaba y me perdonaba".
  • "Ese retiro me permitió hacer un duelo verdadero por mi bebé no nacido, y darle el honor y la dignidad que necesitaba".
  • Le dio un nombre al bebé y pasó a pensar en ella como su hija, ya no como un secreto que esconder. Celebraron una ceremonia para dar nombres a los bebés y un servicio memorial por ellos, y Kathy entregó con amor su hija a los brazos de Dios.
  • Desde entonces, Kathy ha participado en otros 3 retiros de Viña de Raquel y ha contado su testimonio a los que asistían. "El arrepentimiento por lo que hice sigue ahí, pero la vergüenza se ha ido", explica. "Yo no tengo nada destacable, pero la gracia y el perdón de Dios sí es cien por cien destacable", concluye.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Cuento: LOS TRES CIEGOS (Mamerto Menapace)

Había una vez tres sabios. Y eran muy sabios. Aunque los tres eran ciegos. Como no podían ver, se habían acostumbrado a conocer las cosas con solo tocarlas. Usaban de sus manos para darse cuenta del tamaño, de la calidad y de la calidez de cuanto se ponía a su alcance.
 Sucedió que un circo llegó al pueblo donde vivían los tres sabios que eran ciegos. Entre las cosas maravillosas que llegaron con el circo, venía un gran elefante blanco. Y era tan extraordinario este animal que toda la gente no hacía más que hablar de él.
Los tres sabios que eran ciegos quisieron también ellos conocer al elefante. Se hicieron conducir hasta el lugar donde estaba y pidieron permiso para poder tocarlo. Como el animal era muy manso, no hubo ningún inconveniente para que lo hicieran.
El primero de los tres estiró sus manos y tocó a la bestia en la cabeza. Sintió bajo sus dedos las enormes orejas y luego los dos tremendos colmillos de marfil que sobresalían de la pequeña boca. Quedó tan admirado de lo que había conocido que inmediatamente fue a contarles a los otros dos lo que había aprendido. Les dijo:
- El elefante es como un tronco, cubierto a ambos lados por dos frazadas, y del cual salen dos grandes lanzas frías y duras.
Pero resulta que cuando le tocó el turno al segundo sabio, sus manos tocaron al animal en la panza. Trataron de rodear su cuerpo, pero éste era tan alto que no alcanzaba a abarcarlo con los dos brazos abiertos. Luego de mucho palpar, decidió también él contar lo que había aprendido. Les dijo:
- El elefante se parece a un tambor colocado sobre cuatro gruesas patas, y está forrado de cuero con pelo para afuera.
  Entonces fue el tercer sabio, y agarró el animal justo por la cola. se colgó de ella y comenzó a hamacarse como hacen los chicos con una soga. Como esto le gustaba a la bestia, estuvo largo rato divirtiéndose en medio de la risa de todos. Cuando dejó el juego, comentaba lo que sabía. También él dijo:
 - Yo se muy bien lo que es un elefante. Es una cuerda fuerte y gruesa, que tiene un pincel en la punta. Sirve para hamacarse.
  Resulta que cuando volvieron a casa y comenzaron a charlar entre ellos lo que habían descubierto sobre el elefante no se podían poner de acuerdo. Cada uno estaba plenamente seguro de lo que conocía. Y además tenía la certeza de que sólo había un elefante y de que los tres estaban hablando de lo mismo. pero lo que decían parecía imposible de concordar. Tanto charlaron y discutieron que casi se pelearon.
Pero al fin de cuentas, como eran los tres muy sabios, decidieron hacerse ayudar, y fueron a preguntar a otro sabio que había tenido la oportunidad de ver al elefante con sus propios ojos.
  Y entonces descubrieron que cada uno de ellos tenía razón. Una parte de la razón. Pero que conocían del elefante solamente la parte que habían tocado. Y le creyeron al que lo había visto y les hablaba del elefante entero.
1)      Todos escuchan el cuento.
2)    ¿Cuál es la conducta de cada personaje?
3)    ¿Escuchamos a los demás, sus opiniones, sus ideas?
4)    ¿Creemos tener siempre la "justa", y que los otros están equivocados?
5)    ¿Qué nos enseña este cuento sobre la verdad de las cosas?

lunes, 2 de septiembre de 2019

La protección del medio ambiente es la regla fundamental que debe cumplir todo ser vivo que permanece en el entorno natural.



Humanos quieren llamarse ellos,
que matan a un ave al volar.
Humanos son los que con sus manos
la vista a un hombre le han de quitar.
Sí, también soy humano, y lo fue mi hermano,
antes y después de morir.
Pero el odio, por la gente inculcado,
lo llevó a lo alto y consiguió la paz.
Humanos son los que cavan trincheras,
son los que rompen higueras.
Humanos, humanos son.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Del Basketball al convento: ESPN cuenta la historia de la Hermana Rose

Shelly Pennefather, ex estrella del baloncesto femenino de la Universidad de Villanova, Pensilvania, Estados Unidos, renunció a su vida deportiva y riquezas para convertirse en una monja de clausura en 1994.
ESPN informó su testimonio recientemente, explicando que ella eligió específicamente a Villanova después de ser una de los cinco mejores reclutas de baloncesto en la escuela secundaria.
Según la información, ella “tiene el récord de mayor puntuación de todos los tiempos para hombres y mujeres en Villanova”, y luego jugó profesionalmente en Japón después de la universidad.
Mientras jugaba profesionalmente en Japón, “hizo un trato con Dios de que si pudiera sacar a su equipo del último lugar y llegar a los playoffs, juraría deber su tiempo y la bonificación de postemporada al convento de la Madre Teresa en Pennsylvania”, así lo contó el narrador deportivo Robin Roberts.
“Cuatro años más tarde, en 1991, con un salario anual de $ 200,000, respondió a su llamado y renunció a su vida mundana”, indicó el pequeño documental. A los 25 años, renunció a un contrato que la habría convertido en “una de las jugadoras de baloncesto más ricas del mundo”.

Monja de Claustro

Pennefather ahora vive como una monja de claustro en el Monasterio de las Clarisas en Alexandria, Virginia, Estados Unidos, y solo puede abrazar físicamente a su familia y amigos cada 25 años.
Therese, la hermana de Pennefather, dijo que cuando su hermana le contó sobre su decisión de convertirse en una monja de clausura, ella “lloró toda la noche”, porque sabía que no volvería a ver a su hermana en mucho tiempo. Ella dice que “fue realmente difícil”.
En 1994, Pennefather se convirtió en Hermana Rose Marie de la Reina de los Ángeles. Ella abrazó a su familia por última vez hasta hace poco, cuando su familia y amigos se reunieron el 9 de junio de 2019.

Sacrificio familiar a Dios

“Cuando volvimos de dejar a la Hermana Rose al convento, y llegamos a casa, ella había dejado una nota para mamá, y encontramos a mamá sentada y llorando”, dice Therese Pennefather.
“Mamá, creo, se le pidió que hiciera un sacrificio mucho más difícil. Tenía que renunciar al derecho a ser una presencia diaria en la vida de su hija”, resaltaba Therese.
Desde entonces, la historia explicó que su madre, Mary Jane Pennefather, “ha mantenido una vela encendida en su casa rezando para que este día finalmente llegue”.

miércoles, 19 de junio de 2019

El largo y apasionado camino al catolicismo de Kathleen Fowle. Era protestante y evangelizaba con la música: orando y ayunando, una visión de San Francisco la guió


Nada resume mejor la historia de Kathleen Fowle que el nombre de su último disco: Coming Home (Volviendo a casa). Después de una vida dedicada a Jesús como evangelizadora protestante, usando la música y trabajando con pobres, sintió que realmente “estaba en casa” cuando fue recibida en la Iglesia Católica y pudo confesarse y comulgar.

Kathleen fue criada en los adventistas del Séptimo Día, según cuenta en Coming Home Network, una denominación que no cree en el Infierno y que muchos protestantes no consideran bíblica. Desde muy pequeña creía en Jesús y le amaba.

Ya de adolescente, empezaron a surgir preguntas teológicas complicadas en su mente. La mayoría giraban en torno a su padre, que murió cuando ella era muy pequeña.

"Los adventistas me decían que mi padre "dormiría" hasta que Jesús volviera. No paraban de repetírmelo, pero eso no me daba paz”, explica Kathleen. “Parecía que Dios nos hubiera creado como trozos de carne, y no almas”.

Vocación por la música y por Jesús
A los cuatro años Kathleen había empezado una actividad que sería una de sus futuras vocaciones: la música. “Era en la música donde mi relación con Dios parecía más tangible”, cuenta Kathleen.


En la universidad, dejó el credo de los adventistas y empezó a visitar a baptistas y luteranos. Pero fue después de graduarse cuando, trabajando en un voluntariado con gente pobre, conoció la Vineyard Christian Fellowship, una fraternidad de evangélicos de estilo carismático.

“Eran muy atractivos para mí por la pasión que ponían al adorar al Señor y por su música,que era muy parecida a la que yo componía entonces”, comenta Kathleen. Se unió a ellos. “Fui bautizada en el Espíritu Santo, y mi corazón ardía por evangelizar”.

"¿Los católicos rezan como yo?"
Kathleen comenzó a orar con y por los pobres en las calles de  la ciudad de St. Paul, Minnessota (EEUU) y a conducir la oración en algunos grupos evangélicos. Ella se definía como “cristiana sin denominación”. Asistía a una gran variedad de iglesias, pero nunca a una católica. “Yo pensaba que los católicos estaban “salvados”, por supuesto”, explica Kathleen. “Pero me burlaba pensando que ellos no experimentaban realmente el poder del Espíritu Santo y no conocían la BIblia”.

En Cincinnati Kathleen visitaba a menudo una prisión de mujeres como responsable de un grupo de oración al estilo carismático. Las presas le decían: “Rezas igual que la hermana Mary (una monja que también visitaba a las presas), solo que tú llevas maquillaje”.

Kathleen se extrañó. “Me pregunté: '¿Los católicos rezan así?' Las presas me decían incluso que la hermana Mary les enseñaba a rezar mirando la cruz de una iglesia que se podía ver por la ventana de la prisión, igual que hacía yo”.

Rezando ante la cruz franciscana
También visitaba enfermos pobres en hospitales y le asombraba su sufrimiento. En una casa de cuidados que tenían los franciscanos, rezaba ante la cruz que había allí, la cruz franciscana, medieval, de San Damiano. En su oración, entregaba esos sufrimientos a la cruz, fuente de sanación. 

En cierta ocasión, en un grupo de oración interdenominacional, un asistentes le invitó a ir a una misa en un convento de clarisas, unas monjas, le dijeron, que “amaban a los pobres”. “Yo pensé: “¿Un monasterio...? Ni de broma”. Pero allí fue.

“Me senté en el último banco para poder observar bien toda la iglesia”, cuenta. “Y ahí estaba, la misma cruz ante la que había rezado tanto tiempo, la cruz franciscana de San Damiano.Las hermanas me hablaron sobre san Francisco de Asís, que, como yo, amaba a los pobres”.


 Mediante esta cruz, que Francisco de Asís encontró reconstruyendo la iglesia de San Damiano, Dios habló al santo

La guía de San Francisco de Asís
Las clarisas impresionaron a Kathleen. Le daba la sensación de que Dios quería algo.

Empecé a ayunar, expectante. Fui en coche hasta lo alto de una montaña para rezar.Caminando, sintiéndome más perdida, sola y desorientada que nunca en mi vida, clamé a Dios: “Señor, si esto es real, por favor, muéstramelo. ¿Qué quieres de mí?” No estoy segura de qué respuesta esperaba, pero no fue la que recibí. Vino una presencia silenciosa y tuve una visión. Era Francisco. Él me tomó de las manos”. 

Kathleen entendió que había una conexión entre Francisco de Asís y ella, su servicio a los pobres, su escucha de los que sufren…  “Las lágrimas, el gozo y la paz que se instalaron en mí entonces eran asombrosas”, recuerda.

Pero ¿qué hacer? Ella colaboraba con muchas iglesias protestantes, en servicios que “afectaban a cientos de vidas”. ¿Tenía que dejar todo eso? 

Mirando al crucifijo
“En medio de la nada, llegué a un monasterio. Entré en la iglesia. Me senté en un banco solo para respirar. Me abrazó la soledad. Miré al crucifijo. Una voz sonó en mi mente: ‘Tu hogar es conmigo. Mi cruz es tu hogar”. 

Volvió varias veces a ese monasterio, deslumbrada como en un sueño. Encontró una réplica de la Pietà, la Virgen con su Hijo muerto. También María había perdido mucho, se preguntaba “¿cómo ha podido ser esto?” Kathleen veía que no estaba sola en su incertidumbre.

De vuelta a Cincinnati quiso saberlo todo sobre Francisco de Asís.  Por primera vez en su vida, entró en una librería católica y compró sus escritos más antiguos. “Me estaba enamorando de nuevo de Jesús, pero a través de este santo”.


Repasando la Biblia y conociendo el Catecismo
A partir de entonces, Kathleen empezó a investigar sobre el catolicismo más a fondo.Investigó el capítulo 6 de San Juan, sobre la Eucaristía, en el que Jesús insiste que es "verdadera carne", "verdadera comida y bebida". 

Kathleen también profundizó en la raíz de la división entre protestantes y católicos. "Pensé: vale, si no soy católica, soy protestante", cuenta. "Y si soy protestante, ¿estoy realmente protestando? Enseguida pensé que no. Necesitaba profundizar más".

Se compró un Catecismo y lo estudió. "Qué abrumador era lo que me había estado perdiendo. Busqué la enseñanza de la Iglesia en temas morales –aborto, anticoncepción, matrimonio, etc…-. Estos temas eran importantes para mí, porque las denominaciones que encontraba estaban debilitando su defensa de los estándares bíblicos. El Catecismo no solo describe su postura, sino que la enseña extensamente”. 

En la región de Filadelfia conoció sacerdotes de la Renovación Carismática Católica, que la apreciaban y la invitaban a dirigir la alabanza en grupos de intercesión. “Yo aún no era católica, pero estos queridos sacerdotes y parroquianos daban la bienvenida y respetaban a esta mujer ministra”.


Esos sacerdotes la invitaron a hacerse católica, pero ella no se animaba a dar el paso por miedo a la incomprensión de sus amigos y a perder las donaciones que recibía de las parroquias protestantes donde hacía su servicio pastoral. 

En Israel, conociendo las raíces judías
En medio de esa indecisión, surgió una oportunidad de vivir en Israel, en un entorno evangelizador. Vivió allí cuatro años. Aprendió la relación entre la liturgia católica y la Eucaristía y las tradiciones judías.

“También pasé horas leyendo un libro que los protestantes consideran “apócrifo”: el Eclesiástico (o Sirácida). ¡Me encantó! Tiene consejos para todo”.

Era ministra de una congregación protestante, pero se hacía preguntas. “¿Quién decidía que palabras proféticas eran correctas? ¿Y con qué autoridad? Si uno de los líderes espirituales caía en pecado, ¿quién le corregía?"


Catequesis acelerada en EEUU
Dejó aquella comunidad volvió a Estados Unidos en 2008. Siguió usando la música para acercar gente a Cristo. Pero le faltaba algo. A veces se sentaba en el aparcamiento delante de una iglesia católica, con ganas de entrar, pero no se atrevía. Más adelante, cuando se animó a ir a misa, entendió que era la Eucaristía lo que le llamaba y atraía. Empezó a ir a misa diaria: no podía comulgar, pero lo hacía espiritualmente
Llegó a una conclusión:  tenía que hacerse católica. 
Una responsable de la catequesis católica para adultos le recomendó los programas de TV de la madre Angélica. Allí aprendió más cosas. La catequista vio que conocía mucho de la fe católica y la Iglesia la acogió en esa misma Pascua. 
Poder sanador de la confesión


"Fui a mi primera confesión. ¡Me bendijo tanto ese encuentro poderoso! Después de años de rezar por sanación, por mí y por otros, nunca me había sentido tan liberada y curada como en esa confesión. Jesús estaba tan cerca de mí. Supe que estaba camino a casa". 


“Como católica, he sentido que mi fuerza espiritual se renovaba con mucha fuerza a través de la Eucaristía”, asegura Kathleen. “Recibir al Señor sacramentalmente me ha acercado mucho más a él”.

Kathleen sigue componiendo música cristiana, dirigiendo adoraciones y alabanzas. Ha publicado numerosos CDs. Puede conocer más de su música y ministerio en su página web: kathleenfowle.com.

martes, 11 de junio de 2019

En Lourdes tuvo un extraño encuentro con una mujer y un niño: se curó y años después acabó siendo sacerdote.


Que las madres hacen grandes sacrificios por sus hijos es algo sabido y compartido. También lo es que a menudo pueden ser la puerta de entrada a la santidad de sus hijos, y esto se ve en que en muchas ocasiones detrás de cada gran santo suele haber una madre orante y creyente.
El sacerdote indio Christy David Pathiala está de acuerdo con ello y fue gracias a la fe de sus padres, y al amor que le enseñaron a la Virgen María lo que luego provocó que acabara siendo sacerdote. Pero mientras tanto, hubo un acontecimiento clave en su vida donde sus dos madres, la que le dio a luz y la propia Virgen, tuvieron un papel primordial.
Vio la muerte muy de cerca

Cuando era niño sufrió una extraña enfermedad que estuvo a punto de costarle la vida. “Estuve en la UCI durante 12 horas y los médicos no tenían esperanzas. No respondía al tratamiento y dijeron a mis padres que se prepararan para mi muerte. Pero ellos no se dieron por vencidos. Las oraciones de mis padres me hicieron mejorar”.
Pudo recuperarse de lo que parecía una muerte segura, pero le quedaron unas secuelas bastante graves, pues le daban una serie de fiebres altísimas que obligaban a sus padres a hacerle baños de hielo. La temperatura de su cuerpo era difícil de regular incluso cuando no estaba enfermo.
Así por ejemplo, no podía comer ni beber nada frío, ni siquiera se podía exponer a un viento frío porque entonces volvían estas fiebres.
La peregrinación a Lourdes
En 1989, cuando Christy tenía 4 años, sus padres decidieron peregrinar al santuario de Lourdes. Su madre había rezado fervientemente por una cura para su hijo, y tenía mucha fe en que de aquella peregrinación volvería sano.
Christy y sus padres nunca olvidarán lo que vivieron aquel día. Ya en Lourdes, de camino al santuario pasaron por una de las heladerías, y el pequeño miró con tristeza los helados expuestos. “Debido a que los helados son fríos no podía comerlos”, cuenta el ahora sacerdote, que recuerda que “cuando mi hermano comía helado, mi padre, por pena, siempre me compraba sólo el cono de galleta”.
“Vi la heladería y supliqué a mi madre que me dejara comer helado”, afirma Christy. “Ella tenía tanta fe que dijo: ‘Primero vamos a los baños (piscinas del santuario), y aunque él muera, tendrá ese helado”.
Una mujer que llevaba a un niño en silla de ruedas
Pese a su corta edad en aquel momento se acuerda de como hacía cola para entrar en una de las piscinas en las que muchos enfermos se sumergen en el agua del manantial de la gruta en la que se apareció la Virgen esperando la curación.
Mientras esperaba su turno, una mujer que empujaba una silla de ruedas que transportaba a un niño se acercó a Christy y a su padre. De manera sorprendente, ella colocó cinco francos en la mano de Christy y dijo: “Vete a tomar ese helado”. Cuando se alejaba, le dijo a su padre: “Reza por mi hijo”.
Cuando su madre volvió, le contaron lo que había sucedido con esta mujer, la buscaron por todos lados pero no la encontraron. Finalmente, este futuro sacerdote fue sumergido en las aguas de Lourdes y luego toda la familia fue a la heladería.
Christy estaba curado
Por fin pudo probar aquellos helados que tanto anhelaba. Uno, después otro, y otro más. Las fiebres habían desaparecido. Estaba completamente sano.
Christy está convencido que aquella mujer era la Virgen María, y que el niño en la silla de ruedas era Jesús. “Después de aquel día, tuve la sensación de que ella me estaba diciendo, ‘te estoy llamando para algo’”.
“Este niño será como yo”
Nunca había pensado en ser sacerdote. Pero él ve ahora algunos signos claros manifestados durante su infancia. En una visita a Roma con su familia, durante una audiencia papal llamó la atención de Juan Pablo II, que se inclinó y le abrazó. En ese mismo viaje, mientras caminaba con su padre un sacerdote se les acercó y señalándose su alzacuellos dijo: “Algún día este niño será como yo”.
“Lo había olvidado, pero mi padre me lo recordó durante mi ordenación. Mirando hacia atrás, trato de relacionar como Dios me ha guiado a lo largo de mi vida. Intento vivir en el presente y dejar que Dios decida cómo van a ser las cosas”, afirma contento.
María, Reina de las familias, ruega por nosotros.

sábado, 8 de junio de 2019

PENTECOSTÉS 2019 ( 9 de junio)



Ven amor del Padre y del Hijo, ven a apoderarte de todo mi ser. Ven en nombre de Jesús, del Señor. Ven a posarte donde más necesito tu presencia. ven a manifestarte a confirmarte en mi vida con tú AGUA PURA, VIVA y con ella riega la tierra árida que hay en mí para que de vida, tenga vida; sacia la sed de Dios que hay en mi; lava toda impureza en mi. Ven con tu FUEGO SANTO e ilumina mi camino oscuro, cicatriza y sanas las herida de mi vida, mi historia. Ven con tu SOPLO, tu BRISA y barre lo malo, lo sucio en mí, llévame por el camino recto, muéveme a hacer la voluntad de Dios. Ven con tus PALABRAS, para que seas tú quien hable a través de mi boca. Ven con tú UNCIÓN para ser fuerte, estar fortalecida y ser testigo de Cristo.
María Santísima, tu que eres la llena del Espíritu Santo, guíame, acompáñame e intercede para que mi vida, todo lo que diga, haga u omita sea para gloria de tu HIJO y en su Nombre. 
VEN ESPÍRITU SANTO PORQUE CONTIGO TODO LO PUEDO Y SIN TÍ NADA SOY, NADA HAGO.