viernes, 26 de junio de 2020

La Palabra hecha Oración - Salmo139 - Camila Veas Nuñez

jueves, 4 de junio de 2020

lunes, 20 de abril de 2020

Abortó cuando era una famosa vedette: en Medjugorje vivió un cambio profundo y hoy es de misa diaria


Gisela Barreto es una conocida exmodelo y presentadora de televisión argentina, que en la década de 1990 tuvo una gran fama y participó en programas de televisión en España, entre otros países, tanto Telecinco como en Televisión Española. Tras vivir de explotar su belleza ante las cámaras fue en 2010 cuando experimentó una profunda conversión en Medjugorje, y ahora se dedica a hablar del amor de Dios y de la Virgen habiéndose convertido en una comprometida activista provida tras haber ella misma abortado en su juventud.
Barreto ha sido muy criticada durante estas últimas semanas por hablar claramente de Dios a través de las redes sociales ante la pandemia de coronavirus. Así, escribía que “¡la única formar de parar esta plaga es regresando al corazón de Dios! ¡La vida sin Dios es vacía, fría, árida, estéril! El pecado es extremo: aborto, eutanasia, degeneración, corrupción, manipulación de la ciencia, perversión en el clero. El mundo gira al revés y el Señor está purificando”.
Una carrera como modelo y presentadora desde muy joven
Tal y como recoge Cari Filii News, en un vídeo emitido por el Rosario de las 11 habla de todo este proceso de cambio desde la niña educada como católica, a la joven vedette y modelo hasta la mujer divorciada y que abortó que llegó a Medjugorje, lugar del que salió hace diez años siendo otra persona.
Gisela era la mayor de cuatro hermanos y fue a los 15 años cuando la empezaron a llamar para participar en concursos de belleza hasta que acabó mudándose a Buenos Aires donde comenzó a protagonizar portadas en revistas de mora y llegó a ser primera princesa de Miss Argentina.
Con 18 años empezó su carrera en televisión, donde consiguió fama internacional y dinero. Con la perspectiva que le dan los años y su conversión recuerda que aquel ambiente profesional en el que se movía era “frívolo, con valores totalmente equívocos… Dios pide humildad, modestia, compañerismo…”.
Dejarse llevar por el “querer, poder, tener”
En aquel momento todo le parecía “fantástico” porque podía “tener otra posición económica y ayudar a mi familia”. Pero su corazón iba poco a poco endureciéndose y se fue dejando llevar por el “querer, poder, tener” que le proporcionaba su belleza y la fama.
Ella misma se creía católica, “pero a la carta”, acomodaba “los mandatos de Dios a mi placer, a mi voluntad”. “Tenía todo lo material, viajes por el mundo, trabajé en 8 países, en España, pero nada de eso me daba ese esplendor, satisfacción y mi madre se daba cuenta”.
“Me sentía vacía”
Además, se casó el hijo de una persona muy famosa y después se separaron. “Me sentía vacía. Me sentía no satisfecha. Siempre faltaba algo. No me sentía enamorada de lo que hacía o tenía”, cuenta Gisela Barreto.
Esta exmodelo relata entre lágrimas que “el gran pecado de mi vida fue quitar la vida de mi hijo en un aborto. Todavía estoy en proceso de sanación. También gracias a eso Dios me dio la misión que tengo que es la de defender la vida, la familia, los valores, pedir a gritos con el corazón que no aborten, que no maten a sus hijos, que abortar no es librarse de algo sino asesinar a su hijo”.
Ir a Medjugorje, siguiendo los consejos de su madre
Este aborto fue su mayor dolor, el segundo fue la muerte de su madre, una mujer de profunda fe que en todo momento intentó mostrarle el camino a Dios. Para intentar superar esta muerte intentó seguir los consejos que le dio en vida pero que nunca había escuchado.
“Mi madre cuando yo estaba en plena carrera me pedía que fuera a Medjugorje. Yo no quería. Ella había ido tres veces. Once años después de su muerte decidí ir a Medjugorje. Entonces vivía en Madrid trabajando en Telecinco”.
Gisela asegura que fue a Medjugorje porque “mi madre siempre me decía que era como tocar el cielo con las manos”. Y recuerda que cuando nacieron tanto ella como sus hermanos lo primero que hizo su madre fue consagrarlos a la Virgen. Y cree que fue su madre la que en ese momento “nos abrió el camino” de vuelta a Dios.
En esta experiencia en Medjugorje, esta exmodelo asegura que “cuando el avión aterrizó mi paz era infinita pero cuando llegué a Medjugorje la paz que sentía en mi corazón no era humana”.
La experiencia en la iglesia de Medjugorje
Recuerda especialmente un acontecimiento que le ocurrió en el interior de la iglesia de Santiago de esta pequeña aldea bosnia. “Me arrodille, me puse a rezar y al rezar sentí u olor a estiércol, abrí los ojos para ver quien olía así y cuando miré vi que no había nadie. La Madre me hizo ver que era yo quien olía así.
“Yo estaba sumergida en esto… Sabia que estaba en pecado, pero el mundo me decía: eres buena, nunca te prostituiste. Pero esto era para el mundo pero para ser de Dios y caminar con Éll implica mucho más”, relata.
Un cambio de vida radical
En Medjugorje “empezó mi cambio. Vivía en adulterio. Me había divorciado pero no había pedido la nulidad. Trabajaba explotando mi figura sexy. Todo eso lo comprendí entonces”. Y lo que brillaba para el mundo dejó de brillar y la luz de Dios y de María empezó a reflejarla.
Ahora cuenta que ya no trabaja en televisión ni tiene la fama que tenía antes. “Mi vida a día de hoy es lo más hermoso. Es misa diaria, confesión habitual, adoración todos los días. Mi vida es vivir para Dios. Conseguí la nulidad, me arrepentí de todo lo que hice. Dios me perdonó”, cuenta feluz.
Ella lo tiene claro: “La virgen de Medjugorje fue la que me salvo la vida” porque “la Virgen Maria me tenía el gran regalo de la vida en Dios, de poder caminar, el vivir en castidad”.
Publicado en Cari Filii News.

sábado, 7 de marzo de 2020

La historia de sanación de Kathy Dey, en un retiro de Viña de RaquelDurante décadas pensó que Dios no la podía amar porque abortó... hoy explica, feliz, cómo lo superó

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  • Perdón y vida nueva son las claves del cristianismo. El ángel se lo dijo a María: "le pondrás por nombre Jesús, se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados". Pero puede suceder que un cristiano sepa en su mente que Dios le perdona y que, sin embargo, emocionalmente se sienta lejos de Dios porque su pecado le hace "indigno", incluso después de perdonado. Se necesita un paso más para la vida nueva: ser sanado por dentro.
  • Así lo vivió Kathy Dey, que abortó a los 14 años y durante 40 años se sintió lejos de Dios, incluso después de haberse convertido al catolicismo. En un retiro de Viña de Raquel, para personas que han participado en el aborto, encontró la sanación. Kathy ha contado en inglés su testimonio en FaithMag.com."Soy una chica de clase media que llegó a ser maestra, esposa y madre. Fui voluntaria en causas provida, acudí a la Iglesia regularmente, pero siempre sentí una distancia entre Dios y yo. Durante 4 décadas sentí que Dios no me podía amar porque me hice un aborto", explica Kathy.Embarazada a los 14 años
  • A los 14 años Kathy tenía poca autoestima, pocos amigos y sus padres, con problemas maritales, le prestaban poca atención. Cuando un chico de 17 años la aduló y apeló a su autoestima ella se dejó hacer. "No dije 'no' cuando él quiso que hiciera cosas que sabía que estaban mal. Y, cuando finalmente, dije 'no', él no se detuvo". Quedó embarazada.
  • Fue con una amiga y la madre de la amiga a comprobarlo a un centro de la patronal abortista Planned Parenthood. Con 14 años no le podían hacer el aborto sin permiso paterno. Lo habló finalmente con sus padres. "Decidimos que sería mejor si abortaba".
  • Vivir con miedo, atrapada por su secreto.
  • Después del aborto esperaba retomar una vida "normal". Pero ahora tenía un secreto, que había quedado embarazada y había abortado con 14 años. "Siempre temí que mis amigas lo descubrieran.
  • Mi baja autoestima se hundió más, mientras mantenía a mis iguales a distancia segura de mi terrible secreto. Mis padres se divorciaron poco después. Con el tiempo, el miedo disminuyó, o simplemente aprendí a convivir con él".
  • En la universidad conoció a un joven católico. "Le conté sobre mi aborto, él no me juzgó con dureza. Nos casamos al acabar la universidad. Fuimos pronto bendecidos con un hijo, y poco después una hija. Eventualmente me convertí al catolicismo", resume Kathy.Con los bebés, volvió el dolor
  • Durante años ella no había pensado que detrás de su aborto había un bebé, su hijo. Sólo era, para ella, "mi secreto oculto". Pero ahora que había tenido dos embarazos, había dado a luz, tenía a sus bebés, los abrazaba y amaba y cuidaba... algo le abrumaba por dentro. "¿Cómo podía haber matado a mi hijo anterior, mi primer bebé? La vergüenza y la culpa me acosaban. Lloré mucho en sus primeros meses, pero sufría el duelo y las lágrimas en silencio".
  • Ella era ahora una joven madre de familia católica, y a veces oía a personas hablar con dureza de las mujeres que abortaban, y guardaba silencio. "¿Cómo podía Dios amarme después de lo que hice? ¿Y qué pasaría si mis colegas y familiares supieran mi secreto?"
  • "Yo mendigaba el perdón de Dios, pero nunca creía que estuviera disponible para mí. A través de nuestra fe, entendía que Dios puede perdonarlo todo. En mi cabeza lo entendía, pero en mi corazón nunca estaba segura", explica.
  • Un sueño muy especial
  • Pocos años después, tuvo un sueño. Soñó con una mujer vestida de blanco que venía a buscarla a su casa de la infancia. No era amenazadora, parecía querer hablar. Kathy huía de ella, buscaba a sus padres. La mujer la seguía, "hermosa, gentil, radicalmente aterradora. Me desperté y supe inmediatamente que había conocido a mi hija abortada". Qué quería? ¿Por qué se aparecía ahora?
  • Esa misma semana, en Internet una pariente suya publicó un link a Rachel's Vineyard (El Viñedo de Raquel, en español en EEUU), un apostolado que ayuda a la gente a recuperarse de las heridas del aborto. En su web vio que organizaban un retiro en su zona y se apuntó.
  • El nombre de la Viña de Raquel combina Jeremías 31,15 ("llanto y lloro amargo, Raquel se lamenta por sus hijos y no quiere ser consolada, porque perecieron") con Oseas 2, 16 ("yo la volveré a conquistar, la llevaré al desierto y allí le hablaré de amor, y le devolveré sus viñas")
  • Viña de Raquel: hablan los que lo han vivido
  • A los retiros acuden hombres y mujeres, porque ambos han sido dañado por el aborto. Cada retiro incluye al menos un monitor varón. Seis de cada diez líderes de retiros se han practicado abortos. Se hacen votos solemnes de confidencialidad, y luego los responsables cuentan sus testimonios.
  • "Era la primera vez en mi vida que entendí que no estaba sola con esos sentimientos que siempre intenté esconder. Hablando, escribiendo y trabajando con mensajes de la Biblia, encontramos el valor para reconocer y abordar esos sentimientos que nos infestaban desde nuestros abortos", explica Kathy.
  • "El retiro aporta un espacio seguro, sin que te juzguen, para pensar en nuestros bebés, incluso para escribirles una carta de amor, para visualizarlos con Dios. No estoy segura de cuándo pasó exactamente, pero durante el retiro supe en mi mente y en mi corazón que Dios me amaba y me perdonaba".
  • "Ese retiro me permitió hacer un duelo verdadero por mi bebé no nacido, y darle el honor y la dignidad que necesitaba".
  • Le dio un nombre al bebé y pasó a pensar en ella como su hija, ya no como un secreto que esconder. Celebraron una ceremonia para dar nombres a los bebés y un servicio memorial por ellos, y Kathy entregó con amor su hija a los brazos de Dios.
  • Desde entonces, Kathy ha participado en otros 3 retiros de Viña de Raquel y ha contado su testimonio a los que asistían. "El arrepentimiento por lo que hice sigue ahí, pero la vergüenza se ha ido", explica. "Yo no tengo nada destacable, pero la gracia y el perdón de Dios sí es cien por cien destacable", concluye.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Cuento: LOS TRES CIEGOS (Mamerto Menapace)

Había una vez tres sabios. Y eran muy sabios. Aunque los tres eran ciegos. Como no podían ver, se habían acostumbrado a conocer las cosas con solo tocarlas. Usaban de sus manos para darse cuenta del tamaño, de la calidad y de la calidez de cuanto se ponía a su alcance.
 Sucedió que un circo llegó al pueblo donde vivían los tres sabios que eran ciegos. Entre las cosas maravillosas que llegaron con el circo, venía un gran elefante blanco. Y era tan extraordinario este animal que toda la gente no hacía más que hablar de él.
Los tres sabios que eran ciegos quisieron también ellos conocer al elefante. Se hicieron conducir hasta el lugar donde estaba y pidieron permiso para poder tocarlo. Como el animal era muy manso, no hubo ningún inconveniente para que lo hicieran.
El primero de los tres estiró sus manos y tocó a la bestia en la cabeza. Sintió bajo sus dedos las enormes orejas y luego los dos tremendos colmillos de marfil que sobresalían de la pequeña boca. Quedó tan admirado de lo que había conocido que inmediatamente fue a contarles a los otros dos lo que había aprendido. Les dijo:
- El elefante es como un tronco, cubierto a ambos lados por dos frazadas, y del cual salen dos grandes lanzas frías y duras.
Pero resulta que cuando le tocó el turno al segundo sabio, sus manos tocaron al animal en la panza. Trataron de rodear su cuerpo, pero éste era tan alto que no alcanzaba a abarcarlo con los dos brazos abiertos. Luego de mucho palpar, decidió también él contar lo que había aprendido. Les dijo:
- El elefante se parece a un tambor colocado sobre cuatro gruesas patas, y está forrado de cuero con pelo para afuera.
  Entonces fue el tercer sabio, y agarró el animal justo por la cola. se colgó de ella y comenzó a hamacarse como hacen los chicos con una soga. Como esto le gustaba a la bestia, estuvo largo rato divirtiéndose en medio de la risa de todos. Cuando dejó el juego, comentaba lo que sabía. También él dijo:
 - Yo se muy bien lo que es un elefante. Es una cuerda fuerte y gruesa, que tiene un pincel en la punta. Sirve para hamacarse.
  Resulta que cuando volvieron a casa y comenzaron a charlar entre ellos lo que habían descubierto sobre el elefante no se podían poner de acuerdo. Cada uno estaba plenamente seguro de lo que conocía. Y además tenía la certeza de que sólo había un elefante y de que los tres estaban hablando de lo mismo. pero lo que decían parecía imposible de concordar. Tanto charlaron y discutieron que casi se pelearon.
Pero al fin de cuentas, como eran los tres muy sabios, decidieron hacerse ayudar, y fueron a preguntar a otro sabio que había tenido la oportunidad de ver al elefante con sus propios ojos.
  Y entonces descubrieron que cada uno de ellos tenía razón. Una parte de la razón. Pero que conocían del elefante solamente la parte que habían tocado. Y le creyeron al que lo había visto y les hablaba del elefante entero.
1)      Todos escuchan el cuento.
2)    ¿Cuál es la conducta de cada personaje?
3)    ¿Escuchamos a los demás, sus opiniones, sus ideas?
4)    ¿Creemos tener siempre la "justa", y que los otros están equivocados?
5)    ¿Qué nos enseña este cuento sobre la verdad de las cosas?

lunes, 2 de septiembre de 2019

La protección del medio ambiente es la regla fundamental que debe cumplir todo ser vivo que permanece en el entorno natural.



Humanos quieren llamarse ellos,
que matan a un ave al volar.
Humanos son los que con sus manos
la vista a un hombre le han de quitar.
Sí, también soy humano, y lo fue mi hermano,
antes y después de morir.
Pero el odio, por la gente inculcado,
lo llevó a lo alto y consiguió la paz.
Humanos son los que cavan trincheras,
son los que rompen higueras.
Humanos, humanos son.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Del Basketball al convento: ESPN cuenta la historia de la Hermana Rose

Shelly Pennefather, ex estrella del baloncesto femenino de la Universidad de Villanova, Pensilvania, Estados Unidos, renunció a su vida deportiva y riquezas para convertirse en una monja de clausura en 1994.
ESPN informó su testimonio recientemente, explicando que ella eligió específicamente a Villanova después de ser una de los cinco mejores reclutas de baloncesto en la escuela secundaria.
Según la información, ella “tiene el récord de mayor puntuación de todos los tiempos para hombres y mujeres en Villanova”, y luego jugó profesionalmente en Japón después de la universidad.
Mientras jugaba profesionalmente en Japón, “hizo un trato con Dios de que si pudiera sacar a su equipo del último lugar y llegar a los playoffs, juraría deber su tiempo y la bonificación de postemporada al convento de la Madre Teresa en Pennsylvania”, así lo contó el narrador deportivo Robin Roberts.
“Cuatro años más tarde, en 1991, con un salario anual de $ 200,000, respondió a su llamado y renunció a su vida mundana”, indicó el pequeño documental. A los 25 años, renunció a un contrato que la habría convertido en “una de las jugadoras de baloncesto más ricas del mundo”.

Monja de Claustro

Pennefather ahora vive como una monja de claustro en el Monasterio de las Clarisas en Alexandria, Virginia, Estados Unidos, y solo puede abrazar físicamente a su familia y amigos cada 25 años.
Therese, la hermana de Pennefather, dijo que cuando su hermana le contó sobre su decisión de convertirse en una monja de clausura, ella “lloró toda la noche”, porque sabía que no volvería a ver a su hermana en mucho tiempo. Ella dice que “fue realmente difícil”.
En 1994, Pennefather se convirtió en Hermana Rose Marie de la Reina de los Ángeles. Ella abrazó a su familia por última vez hasta hace poco, cuando su familia y amigos se reunieron el 9 de junio de 2019.

Sacrificio familiar a Dios

“Cuando volvimos de dejar a la Hermana Rose al convento, y llegamos a casa, ella había dejado una nota para mamá, y encontramos a mamá sentada y llorando”, dice Therese Pennefather.
“Mamá, creo, se le pidió que hiciera un sacrificio mucho más difícil. Tenía que renunciar al derecho a ser una presencia diaria en la vida de su hija”, resaltaba Therese.
Desde entonces, la historia explicó que su madre, Mary Jane Pennefather, “ha mantenido una vela encendida en su casa rezando para que este día finalmente llegue”.