jueves, 8 de julio de 2010

OREMOS JUNTOS.....


Señor, con tu  Espíritu Santo...



el cosmos es exaltado y gime hasta que dé a luz el Reino,

Cristo resucitado está presente,

el Evangelio es potencia de vida,

la Iglesia comunión trinitaria,

la autoridad servicio liberador,

la misión un nuevo Pentecostés,

el culto memorial y anticipación,

el obrar humano queda deificado.

miércoles, 7 de julio de 2010

martes, 6 de julio de 2010

María Goretti, Santa del dia..

Hoy celebramos a Santa María Goretti, una joven que vivió la virtud de la pureza hasta el heroísmo.
Una santa que prefirió morir antes que ofender a Dios.
Un poco de historia...
Santa María Goretti nació en 1890 en Italia. Su padre, campesino, enfermó de malaria y murió.
Una tarde, María estaba sentada en lo alto de la escalera de la casa, remendando una camisa. Aunque aún no cumplía los doce años, era ya una mujercita.
Alejandro, un joven de 18 años, subió las escaleras con intención de violar a la niña. María opuso resistencia y trató de pedir auxilio; pero como Alejandro la tenía agarrada por el cuello, apenas pudo protestar y decir que prefería morir antes que ofender a Dios. Al oír esto, el joven desgarró el vestido de la muchacha y la apuñaló brutalmente. Ella cayó al suelo pidiendo ayuda y él huyó.
María fue transportada a un hospital, en donde perdonó a su asesino de todo corazón, invocó a la Virgen y murió veinticuatro horas después.
Alejandro fue condenado a 30 años de prisión. Por largo tiempo, fue obstinado en no arrepentirse de su pecado, hasta que una noche, tuvo un sueño en el que vio a la niña María, recogiendo flores en un prado y luego ella se acercaba a él y se las ofrecía. A partir de ese momento, cambió totalmente y se convirtió en un prisionero ejemplar. Se le dejó libre al cumplir 27 años de su condena. Al salir de la cárcel, una noche de Navidad, la de 1938, pidió perdón a la mamá de María, y aquella noche, en la misa de Gallo, comulgaron juntos.
El caso de María Goretti se extendió por todo el mundo. En 1947, el Papa Pío XII la beatificó y en 1950 la canonizó. En la ceremonia estuvieron presentes su madre, de 82 años, dos hermanas y un hermano. Y, aunque parezca increíble, también asistió Alejandro, el arrepentido asesino de la santa.
Santa María Goretti fue santa no por el hecho de tener una muerte injusta y violenta, sino porque murió por defender una virtud inculcada por la fe cristiana. A esta santa se la llama la “Mártir de la pureza”. Sus imágenes la representan como una campesina con un lirio en la mano, que es el símbolo de la virginidad, y con la corona del martirio.
María Goretti era una muchacha soltera que conocía el valor del matrimonio y de las relaciones sexuales. Sabía que la complementariedad de los sexos se manifiesta plenamente en el acto sexual, en el cual el hombre y la mujer se unen íntima y totalmente en alma y cuerpo por el amor que existe entre ellos. Entendía que el acto sexual sólo puede efectuarse dentro del matrimonio ya que es una manifestación de amor entre los esposos y para la procreación de los hijos.
Los jóvenes podrán preguntarse: ¿Hasta el matrimonio? ¡Faltan “miles de años”! Y mientras... ¿qué? Pueden aprovechar el tiempo del noviazgo para conocerse, tratarse, vivir en amistad y hacerse felices el uno al otro. El noviazgo es una preparación para el futuro matrimonio.
¿Qué hacer para vivir esta virtud?
Debes cuidar todo lo que ves y oyes. Y, recordar que tú eres una persona que tiene dignidad, inteligencia y voluntad y que eres diferente de los animales que tienen relaciones sexuales por puro instinto. La virtud de la castidad te dará fuerza para dominar y controlar tu impulso sexual.
Es más persona quien sabe dominarse, quien sabe controlarse, quien sabe guardarse íntegro para entregarse sin reservas a su futura esposa o esposo, que aquel cobarde y sin fuerzas de voluntad que entrega su cuerpo a cualquiera ante el primer estímulo que pasa frente a sus ojos.
¿Qué nos enseña la vida de María Goretti?
La principal enseñanza es la vivencia de la virtud de la pureza: pureza de alma y cuerpo.
A perdonar a nuestros enemigos, a pesar de que nos hayan causado un daño irreparable. Como también lo hizo el Papa Juan Pablo II, al perdonar a Alí Agca, quien tratara de asesinarlo en 1981.
María Goretti nos enseña a ser fuertes ante situaciones difíciles, confiando siempre en Dios.
Oración
Santa María Goretti, este día te pido que me ayudes a vivir la virtud de la pureza, para entender que la castidad es un medio para cultivar mi voluntad y así, lograr la santidad en el estado de vida al que Dios me llama.

Amén.

lunes, 5 de julio de 2010

Antonio María Zacarías: Santo del dia...

Presbítero: Fundador de la Congregación de Clérigos Regulares de San Pablo
Martirologio Romano: San Antonio María Zaccaria, presbítero, fundador de la Congregación de los Clérigos Regulares de San Pablo o Barnabitas, para la reforma de las costumbres de los fieles cristianos, y que voló al encuentro del Salvador en Cremona, ciudad de la Lombardía (1539).
Etimológicamente: Antonio = Aquel que es digno de estima, es de origen latino.
Nació en Cremona (Italia) el año 1502 y murió en la misma ciudad el 5 de julio de 1539. Basta la escueta indicación de estas fechas para comprender la trascendencia que, para la vida de la Iglesia, tuvieron los días que vivió Antonio María Zacarías. Inquietud y aspiración de reforma, ansias de renovación por caminos no siempre gratos a la jerarquía eclesiástica, miedo pusilánime en unos y excesos imprudentes en no pocos, definen el clima en el que debía germinar la semilla de un nuevo reformador santo, entre otros que, como San Cayetano de Thiene y San Ignacio de Loyola, produjo la Iglesia católica en el siglo XVI. Reformador, santo y, además añadimos, precursor del gran San Carlos Borromeo en la elevación espiritual de la diócesis de Milán.
Antonio María fue obra de la gracia, que comenzó por materializarse en el regalo de una piadosísima madre; de su seno salió a contemplar la luz de este mundo y de sus brazos tuvo la dicha indecible de volar a contemplar la claridad de Dios. La buena Antonieta Pescaroli recibió con conciencia de responsabilidad el encargo y la confianza que la Providencia en ella depositó al darle un hijo para hacer de él un buen cristiano; por fidelidad a él, y para mejor dedicarse a su formación, rehusó la joven viuda un nuevo matrimonio. Antonio María Zacarías pudo así aprender de su madre a ser pobre para poder ser caritativo, hasta tanto que, con el fin de facilitar a ésta el ejercicio de la caridad en favor de los necesitados, renunció notarialmente a los bienes que le correspondían por herencia paterna; se nos hará, pues, natural que, como un necesitado más, solicite humilde de su madre lo indispensable para su sustento, sin permitirse jamás nada que pueda parecer superfluo o lujoso; para Antonio María supondría ello privar a otros de lo necesario para vivir.
Quiso prepararse por el estudio de la medicina para ser un ciudadano útil a sus hermanos los hombres. Pero el Señor le quería escoger para curar dolencias de otra índole. En los años de estudiante la piedad y amor a la Santísima Virgen, a quien había consagrado su virginidad, sostuvo firme su propósito de virtud y su espíritu de caritativo servicio a los hermanos, que fue poco a poco transformándose en el deseo de ser sacerdote. Pero, a pesar de que la decadencia de las costumbres, aun en el clero, hiciera a sus contemporáneos poco respetable la dignidad sacerdotal, supo él descubrir la grandeza de la misión del sacerdote, a la vez que la profundidad de su indignidad, de manera que sólo por el prudente consejo de su director espiritual se decidiera a entrar por el camino del sacerdocio.
En una época en que la Reforma de la Iglesia aspiraba no solamente a la purificación de las costumbres, sino a la consolidación de la doctrina, no bastaba ser virtuoso para responder a las exigencias que su tiempo tenía, consciente o inconscientemente, respecto de los sacerdotes. Hacía falta doctrina sólida inspirada precisamente en las fuentes puras de la revelación, en la Sagrada Escritura. Visto desde la perspectiva del siglo XX, nos parece sumamente moderno y actual el esfuerzo puesto por Antonio María Zacarías, estudiante para el sacerdocio, de llegar a la comprensión de la doctrina católica, en la teoría y en el espíritu de San Pablo, a través de sus preciosas epístolas. Libertad y gracia, virginidad y cuerpo místico, locura por Cristo crucificado y desprecio de las realidades terrestres, son unos de los muchos temas en los cuales se fue empapando el futuro apóstol y reformador, cuya íntima preocupación no fue otra que la de reproducir la imagen del apóstol Pablo, gran enamorado de Cristo.
Once años escasamente fue Antonio María sacerdote; pero los santos saben vivir con intensidad su tiempo, y así debió vivirlo quien en tan poco tiempo mereció ser llamado por su bondad y caridad, por su prudencia y celo, el "Ángel de Cremona" y el "Padre de la Patria". Su madre le enseñó a compadecer y a aliviar el sufrimiento ajeno, y, ordenado sacerdote, no tuvo que hacer otra cosa que seguir la misma trayectoria, poniendo al servicio de sus hermanos el gran don del sacerdocio, que fue en él luz, mortificación, amor.
En un siglo de exaltación de la razón y de la cultura, y de optimismo desbordado por los valores humanos, Antonio María Zacarías luchó por llevar a los creyentes la ceguera de la fe y la locura de la cruz; la Eucaristía y la pasión fueron las devociones que con mayor ardor trató de inculcar en el pueblo cristiano, y aún perduran todavía ciertas prácticas que él introdujo, como son el recuerdo piadoso de la pasión y de la muerte del Señor al toque de las tres de la tarde de todos los viernes, y la práctica de las cuarenta horas de adoración al Santísimo Sacramento, solemnemente expuesto sucesivamente en diversas iglesias para salvar la continuidad del culto.
Los santos no suelen ser guardianes egoístas de los tesoros que en ellos deposita la gracia; buscan la comunicación abundante y fecunda, en vistas a una mayor eficacia apostólica; por esto es frecuente que en torno a ellos surjan familias religiosas vivificadas por su espíritu y penetradas de su misma inquietud apostólica. Antonio María descubrió en el mundo en que la Providencia le situó, una gran indigencia; vio en su cristianismo una radiante luz que la colmara; y su vida personal, lo mismo que la de los clérigos de la Congregación de San Pablo, no será otra cosa que la dedicación a la obra de la salvación de los hermanos, en el sacrificio total de las apetencias puramente personales. Así nació en Milán esta asociación para la reforma del clero y del pueblo, que más tarde sería conocida con el nombre de los "barnabitas", por la sede en que se instalaron definitivamente a partir del año 1545. Clemente VII la aprobó en 1533. Un sacerdote y un seglar, Bartolomé Ferrari y Jacobo Morigia, fueron sus primeros colaboradores. Y no solamente en el espíritu y la doctrina quisieron estos hombres de Dios imitar a San Pablo; como éste en el foro, se lanzaron ellos a las calles de Milán, predicando, mucho más que por la preparación de su elocuencia, por la austeridad y la mortificación de la vida. No faltaron quienes se escandalizaron ante estas santas "excentricidades", acusándoles de hipócritas y aun heréticos. Se les promovió una causa ante el senado y la curia episcopal de Cremona, de la que la nueva asociación salió fortalecida, pues le valió la bula de Paulo III, quien el año 1539 puso a la nueva Congregación religiosa bajo la inmediata jurisdicción de la Santa Sede.
Con el fin de llevar el espíritu de la Reforma a las jóvenes y a las mujeres, Antonio María transformó un instituto erigido, con esta finalidad por la condesa Luisa Torrelli de Guastalla en monasterio de religiosas que tomará por nombre el de Angélicus, que fue también aprobado por Paulo III. Siguiendo fiel a su espíritu, la base de la transformación religiosa y moral la puso el fundador en la instrucción religiosa, sin la cual no puede existir una verdadera reforma. San Carlos Borromeo se sirvió de ella aun para la reforma de los monasterios, elogiándola tanto que la llamó "la joya más preciosa de su mitra".
No sería completa la reseña sobre la obra de San Antonio María Zacarías si pasáramos por alto una de sus preocupaciones que plasmó en una realización que a nosotros, hombres del siglo XX, nos parece especialmente interesante y actual. Consciente por experiencia propia de lo que la vida familiar, honradamente vivida, puede colaborar en la elevación de las costumbres privadas y públicas, creó una Congregación para los unidos en matrimonio, ordenada a la reforma de las familias.
Al echar ahora una mirada retrospectiva sobre la vida de Antonio María, canonizado el 27 de mayo de 1890 por Su Santidad el Papa León XIII, llama poderosamente la atención no sólo la abundancia de su obra, realizada en tan breve espacio de tiempo, sino también, y en mayor grado aún, la perspicacia y claridad de la visión que tuvo de los problemas, que le hizo buscar los remedios verdaderos y permanentes de todas las situaciones difíciles de la vida de la Iglesia: el estudio de la verdad, el amor de la caridad, el sacrificio por el hermano. Por esto San Antonio María Zacarías nos parece aun hoy un santo moderno, actual, capaz de iluminarnos con el resplandor de su vida y de su espíritu.

ITALIA: El Papa pidió “amar” a los sacerdotes


El Sumo Pontífice señaló que los religiosos, pese a sus “debilidades”, son una “presencia preciada en la vida”.
El papa Benedicto XVI pidió ayer en la localidad italiana de Sulmona (centro del país) que se ame a los sacerdotes a pesar de sus “debilidades”, en una referencia implícita a los escándalos de pedofilia que sacuden a la Iglesia.
“Amad a vuestro obispo, amad a vuestros sacerdotes: a pesar de sus debilidades son una presencia preciada en la vida”, dijo Benedicto XVI, quien añadió verbalmente la palabra “debilidades” al discurso escrito.
Durante un encuentro con unos doscientos jóvenes, el Papa también denunció a la sociedad de consumo.
“La cultura de consumo actual tiende a apegar al hombre al presente, a hacerle perder el sentido del pasado, de la historia”, dijo. Y afirmó que esto “priva” a los hombres “de la capacidad de comprenderse, de percibir los problemas y de construir el futuro”.
Criticó asimismo “los falsos valores y modelos ilusorios que se proponen (a los jóvenes) y que prometen llenar sus vidas cuando en realidad las vacían”.
El Sumo Pontífice viajó a Sulmona, en la región de los Abruzos, para conmemorar el 800 aniversario del nacimiento de uno de sus predecesores, Celestino V (1209-1296), uno de los pocos Papas que dimitió después de cinco meses de pontificado.
Ayer por la mañana, durante una misa al aire libre, expresó su apoyo a aquellos que viven en la “precariedad, debido a la falta de trabajo, con la incertidumbre del futuro, con sufrimiento físico y moral y la sensación de extravío debido al sismo”.
Benedicto XVI también defendió el uso de la memoria histórica como un valor indispensable para construir el futuro.
En uno de los últimos actos de su visita a Sulmona, el Papa señaló que “Sí, la memoria histórica es verdaderamente un “plus” en la vida, porque sin memoria no existe el futuro”. “Antes se decía que la Historia es maestra de vida. La cultura consumista actual tiende, sin embargo, a remitir al hombre al presente, a hacerle perder el sentido del pasado, de la Historia; pero esto lo priva de la capacidad de comprenderse a sí mismo, de percibir los problemas y de construir el mañana”, añadió el Sumo Pontífice.
Según el Papa, quien dirigió el rezo del Angelus desde la Plaza Garibaldi de Sulmona, un buen cristiano es alguien que “tiene buena memoria, que ama la Historia e intenta conocerla”.
Benedicto, que luego del acto visitó las reliquias de San Panfilo y San Celestino V, insistió además sobre uno de sus mensajes lanzados en la misa: la necesidad de vivir momentos de silencio interior para escuchar la voz del Señor y la de los demás.
Obispo pide perdón
Un prominente arzobispo australiano pidió perdón a las víctimas de abusos sexuales en un mensaje dado ayer, en el que criticó el comportamiento y el fracaso de la Iglesia Católica a la hora de lidiar con el problema.
Denis Hart, arzobispo de MelBourne, envió el mensaje a todas las iglesias en el estado de Victoria, con instrucciones de que fuera leído o entregado a los asistentes.
“El azote del abuso sexual continua causando una enorme angustia y en muchos casos una crisis de fe entre los católicos”, dijo Hart a los fieles en la catedral de San Pedro en Melbourne, la segunda ciudad más grande de Australia.

sábado, 3 de julio de 2010

somos enviados a nuestros hermanos con la misión de evangelizar; para que, compartamos la alegría de la FE con ellos”.

Cuando la misión parroquial había comenzado, las personas que se acercaron para misionar eran muchas, con el tiempo las cosas cambiaron y fueron quedando pocos misioneros. Salían todos los sábados por la mañana y visitaban, de dos en dos, los hogares del barrio.
Al principio la gente los recibía de mala manera. Las excusas eran siempre: no tengo tiempo, no me interesa, yo ya se todo eso, etc.… A pesar de esto, por la perseverancia y la dedicación de los misioneros, empezaron a verse los frutos deseados.
Las personas abrían sus puertas y recibían el mensaje. Muchos comenzaron a ir a la Iglesia, a mandar a sus hijos al catecismo o a los grupos parroquiales, se reunían a orar y compartían más tiempo juntos.
Los misioneros estaban muy contentos con los frutos de su tarea, pero más lo estaban porque sentían que ellos mismos habían aprendido mucho del Señor y que la gracia de Dios, por estas visitas, reconfortaba su corazón.

jueves, 1 de julio de 2010

OREMOS JUNTOS.....

Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos hombres, esparcidos por el mundo, que viven y mueren en la pobreza y el hambre.

Dales a todos, a través de nuestras manos, su pan de cada día, y a través de nuestro amor comprensivo, dales paz y alegría.
Madre Teresa de Calcuta.