Si anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme: al contrario, es para mí una necesidad imperiosa. ¡Ay de mí si no predicara el Evangelio! 1 Cor 9,16
miércoles, 22 de agosto de 2012
domingo, 19 de agosto de 2012
EL EVANGELIO Y SU PENSAMIENTO
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68
domingo 19 Agosto 2012
Evangelio según San Juan 6,51-58.
Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".
Los judíos discutían entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente".
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Vigésimo Domingo del tiempo ordinario
Continuamos meditando el capítulo 6 del Evangelio
según san Juan. Recordemos que este había comenzado narrándonos la
multiplicación de los cinco panes y los dos pescados. Luego Jesús pronuncia el
discurso del Pan de Vida a los que habían comido
pan hasta saciarse para que trabajen,
no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna.
En el Evangelio según san Mateo encontramos similares palabras de Jesús cuando
dice: “Busquen primero el Reino y su
justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura” (Mt 6, 33). Es decir,
Jesús nos muestra una nueva escala de valores: primero es la Vida eterna, la
salvación de todos los hombres; segundo, es la vida terrena. Ocupémonos de las cosas
de Dios, que Dios se ocupa de nuestras cosas.
Llama la atención que el Evangelio según san Juan
sea el único que narra el discurso del Pan de Vida y a la vez sea el único que
no narra la institución de la Eucaristía. También es interesante ver que el
mismo tiene lugar cuando “se acercaba la
Pascua, la fiesta de los judíos” (Jn 6, 4). No se refiere a la Pascua en la
que Jesús padeció, murió y resucitó, sino probablemente a la anterior. La
referencia a la Pascua judía resalta la relevancia del discurso sobre el Pan de
Vida, respecto a la importancia que le dan los judíos a los panes ácimos que se
comen en esa fiesta y al recordatorio del maná, el pan que comieron los judíos
en el desierto después de su pascua.
Este gran discurso eucarístico, comienza cuando le
preguntan a Jesús: “¿Qué debemos hacer
para realizar las obras de Dios?” (v. 28). Esta es la pregunta que todo
aquel que se ha encontrado con Jesús se hace. Porque sabemos que las obras
humanas siempre están impregnadas de egoísmos y mezquindades. Y al mirar las
obras de Jesús, surge en el corazón humano el deseo de obrar como Él:
desinteresadamente, generosamente.
Jesús nos da la clave para realizar las obras de Dios: creer en Él. Creer que Él es el Pan que
da la Vida. Creer que su Carne es la verdadera comida y su Sangre es la
verdadera bebida. Pero sabemos que creer es un acto que involucra a toda la
persona. Creer no es sólo “saber” que Él es el Pan vivo bajado del Cielo, sino
sobre todo, comer de ese Pan.
Recibir la Eucaristía es el mejor acto de fe que
puede hacer un cristiano. Es el acto de fe que nos da la participación en la
Vida divina, en la Vida eterna. Recibir la Eucaristía es vivir anticipadamente
el Cielo, es gozar de la presencia amorosa de Dios en nuestro corazón.
Recibir el Pan de Vida, es recibir el alimento para
no desfallecer en la práctica del bien. Es fortalecernos para seguir ayudando a
nuestros hermanos, para seguir sirviendo a los más pequeños. Recibir a Jesús,
es recibir su Amor para amar como Él. No podemos realizar las obras de Dios sin
Dios. No podemos ser auténticos cristianos sin recibir a Cristo. Esta tiene que
ser nuestra mayor preocupación y nuestra primera ocupación: recibir la
Eucaristía. Ojalá lo hiciéramos todos los días, no sólo los domingos. Así todos
los días llevaríamos el Amor de Dios a nuestros hogares, a nuestro trabajo, a
nuestros amigos. Ojalá que al decir: “danos hoy nuestro pan de cada día”,
pensáramos primero en el Pan de Vida, en la verdadera comida.
Si queremos ser auténticos cristianos comencemos
por recibir a Jesús en la Eucaristía. No rechacemos la invitación a la Vida que
nos hace Jesús. No dejemos a nuestro corazón hambriento y sediento de la
verdadera comida y la verdadera bebida. Sólo Jesús puede saciar el corazón del
hombre. Recibámoslo confiadamente. Aunque veamos nuestras flaquezas:
inconstancia, enojos, desilusiones; sigamos confiando en Dios porque sabemos
que Él es el que nos sostiene. Donde no hay motivación, Él es el que pone
motivación; donde hay cansancio, Dios pone fuerzas. Es en la Eucaristía donde
el cristiano encuentra el verdadero rostro de Dios y puede mostrar ese rostro a
los hombres. En la Eucaristía el hombre se involucra con la Vida misma, con la
Vida de Dios y con la Vida de todo hombre.
miércoles, 15 de agosto de 2012
15 DE AGOSTO ASUNCIÓN DE MARÍA: El diario de María Video. Honra, reverencia y respeta con especial amor a la sagrada y gloriosa Virgen María, porque es Madre de nuestro Padre soberano y, por consiguiente, nuestra gran Madre. Recurramos, pues, a ella, y como hijuelos suyos echémonos en su regazo en todo tiempo y ocurrencia, con firmisima confianza; invoquemos a esta dulce Madre, imploremos su amor maternal, procuremos imitar sus virtudes y tengamos un afecto verdaderamente filial con esta Señora San Francisco de Sales
domingo, 12 de agosto de 2012
El Evangelio y su pensamiento (12/8/12)
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68
Evangelio según San Juan 6,41-51.
Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: "Yo soy el pan bajado del cielo".
Y decían: "¿Acaso este no es Jesús, el hijo de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo puede decir ahora: 'Yo he bajado del cielo'?"
Jesús tomó la palabra y les dijo: "No murmuren entre ustedes.
Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí.
Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre.
Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.
Yo soy el pan de Vida.
Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron.
Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.
Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".
Jesus es tan enteramente nuestro, uno de nosotros, que no nos permite reconocer la fuerza de su divinidad. Solo los de corazones dispuestos descubren en las obras de Jesús una fuerza superior, un mensaje nuevo, transformador.
MURMURAR!!!! quienes lo hacen??? los que no encuentran en los acontecimientos de su propia vida y en las de los demás, una fuerza transformadora que cuida, que eleva, que los lleva por los caminos nuevos a un mundo nuevo. Los que se quedan en los límites de la propia humanidad. Los que no se animan a decir las cosas en voz alta. los que no pueden fundamentar su postura con verdades objetivas ( disconformidad, desconfianza).
Jesús reprocha ésta actitud e invita a reconocer un límite, su límite. también vemos que Dios se manifiesta en su misericordia y su amor es creativo; obra milagros por nosotros para atraernos a El.
Dios se hace carne. Jesús, la Palabra hecha carne es para acercarnos a su amor, Es carne que se hace pan y que se ofrece para los que crean, para los que creen, tengan vida y la tengan en abundancia.
Aceptar la humanidad de Jesús, ( Dios y hombre verdadero) aceptarlo en la Palabra, en el Pan de la Eucaristía es responder a la infinita ternura de Dios que nos llama a su reino, que nos da medios para acercarnos a El y descubrir su proyecto de salvación para cada uno de nosotros....
viernes, 10 de agosto de 2012
miércoles, 8 de agosto de 2012
Año de la Fe 11 Octubre 2012 - 24 Noviembre 2013
El Año de la Fe, proclamado por el Papa Benedicto XVI, comenzará el 11 de octubre de 2012, en el 50 aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II y concluirá el 24 de noviembre de 2013, en la Solemnidad de Cristo Rey del Universo.
Al anunciar el Año de la Fe, el Papa dijo que este tiempo busca "dar un renovado impulso a la misión de toda la Iglesia, para conducir a los hombres lejos del desierto en el cual muy a menudo se encuentran en sus vidas a la amistad con Cristo que nos da su vida plenamente". Benedicto XVI convocó al Año de la Fe con la Carta apostólica Porta fidei del 11 de octubre de 2011.
martes, 7 de agosto de 2012
Fiesta San Cayetano 2012. Queridos amigos, que el Santo de la paz, el trabajo y del pan les de la gracias de vivir dignamente y que a nuestros representantes leS conceda la bendición de servir con amor, igualdad, dando a cada uno lo que corresponde, lo que es justo para una vida digna y sin necesidades y sobre toda igualitaria. Sean bendecidos y que El siempre interceda por ustedes ante nuestro Creador, EL SEÑOR.
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