viernes, 8 de marzo de 2013

A TODAS LAS MUJERES EN SU DIA...





Y Dios me hizo mujer.

Y Dios me hizo mujer, de pelo largo,

ojos, nariz y boca de mujer.

Con curvas y pliegues

y suaves hondonadas

y me cavó por dentro,

me hizo un taller de seres humanos.

Tejió delicadamente mis nervios

y balanceó con cuidado

el número de mis hormonas.

Compuso mi sangre

y me inyectó con ella

para que irrigara

todo mi cuerpo;

nacieron así las ideas,

los sueños, el instinto.

Todo lo que creó suavemente

a martillazos de soplidos

y taladrazos de amor,

las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días

por las que me levanto orgullosa

todas las mañanas

y bendigo mi sexo. 

domingo, 3 de marzo de 2013

¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

Evangelio según San Lucas 13,1-9. 
En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. 
El les respondió: "¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? 
Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. 
¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? 
Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera". 
Les dijo también esta parábola: "Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. 
Dijo entonces al viñador: 'Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?'. 
Pero él respondió: 'Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. 
Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás'". 


Leer el comentario del Evangelio por  
San Asterio de Amasía (?-c 400), obispo 
Homilía nº 13, sobre la conversión; PG 40, 356-357, 361 (trad. 1er jueves cuaresma rev.)

Imitar la paciencia de Dios

Si queréis pareceros a Dios, vosotros que habéis sido creados a su imagen y semejanza, imitad vuestro modelo. Sois cristianos y este nombre significa 'amigos de los hombres': Imitad el amor de Cristo. Considerad los tesoros de su bondad... ¿Cómo acogía a los que se acercaron a él? Les concedía fácilmente el perdón de sus pecados, los libraba al instante, inmediatamente, de sus sufrimientos... Imitemos la actitud pastoral del Maestro...

Contemplo en las parábolas el pastor de las cien ovejas (Lc 15,4ss) Una de entre ella se ha descarriado y separado del rebaño. El pastor no se quedó con aquellas que estaban en el buen camino. Se fue a la busca de la descarriada, bajando a los barrancos y precipicios, escalando las cimas rocosas, afrontando intrépido los desiertos hasta que la encontró. Y habiéndola encontrado, sin golpearla ni empujarla violentamente hacia el rebaño, se la echa a los hombros lleno de alegría y la conduce entre sus compañeras, más contenta por ella que por todas las demás.

Comprendamos, pues, la realidad escondida bajo estas imágenes... Son ejemplos que nos enseñan misterios sagrados. No desesperemos fácilmente de las personas, no dejemos en el abandono a los que están el peligro. Busquemos ardientemente aquel que está amenazado, reconduciéndolo al buen camino, alegrémonos de su regreso introduciéndolo de nuevo a la comunidad de los creyentes.

martes, 26 de febrero de 2013

La Familia: El plan de Dios para tu familia

                                         


Cuando encontramos a un amigo, lo correcto es preguntarle, primero, cómo está él; y enseguida interesarse por su familia. Sólo cuando escuchamos la respuesta pasamos a hablar de otros asuntos. Esta costumbre nos viene a decir algo que resulta obviamente significativo: para muchos, lo más importante es la familia. Porque, para cualquier persona normal, el círculo de su propia familia es el pequeño mundo en el que vive toda una serie de relaciones decisivas en la vida. 

Por eso, vamos a intentar enterarnos de lo que la Biblia nos dicen sobre este asunto. Porque parece lógico pensar que, si la familia es algo tan importante en la vida de la gente, algo también importante dirá la Biblia sobre ella. 

CITA BIBLICA: Evangelio según San Lucas 2,41-52. (EL PLAN DE DIOS PARA SU FAMILIA) 

Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados". Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?". Ellos no entendieron lo que les decía. El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres. 
 “LA FAMILIA: HOGAR, DULCE HOGAR” 

María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. 

En cuanto a un estilo de vida familiar, es hermoso ver como, los integrantes de la familia de Nazareth, asistían todos juntos a las fiestas de peregrinación. Estas sólo eran obligatorias para los hombres (Éx 23, 17), de lo cual se desprende que Jesús y José tenían obligación de asistir; no así la Virgen Madre que, como mujer, no participaba oficialmente en el culto sagrado, aunque pueda regocijarse públicamente durante las fiestas (Ex 15, 20s; Dt 12, 12; Jue 21, 21; 2 Sam 6). De hecho, la esposa está incluso autorizada a dedicarse a las ocupaciones domésticas el día del sábado (Éx 20, 10). Por lo tanto, María podría haberse quedado cómodamente en casa mirando televisión. ¡Cuántas madres hoy se desentienden de sus hijos mandándolos a jugar a la pelota o haciéndolos esclavos del control remoto viendo televisión para que no molesten! ¡Ni qué hablar del estudio del catecismo en el cual los niños, a veces, parecen huérfanos hasta el día de la primera comunión o confirmación! María, aunque no tenía obligación, compartió con su familia esta peregrinación a Jerusalén. 

“Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados”. 

Aunque la voz cantante la lleva María, la búsqueda se hace entre ambos, papá y mamá “te buscábamos angustiados”. Si reconocemos que Jesús es “Dios con nosotros”, que su realidad es ser verdadero Dios y verdadero hombre; podemos tomar, forzando un poco el texto, que la búsqueda no sólo es del hijo, sino también del Hijo. Detrás de la humanidad de Jesús también se esconde su divinidad. La búsqueda de los padres de Jesús es la búsqueda de los padres de hoy. En el hijo que crío, educo y ayudo a vivir, en él está presente Dios. Buscar lo mejor para un hijo es buscar a Dios. La Iglesia nos enseña que “Familia que reza unida, permanece unida y la bendice Dios”. La vida de la familia cristiana, no es sólo un servicio a la humanidad de nuestros hijos, sino también a la divinidad que en ellos existe por ser “imagen de semejanza” de Dios. La búsqueda del hijo tiene que ser integral, valorar sus aspectos humanos y exaltar sus aspectos divinos. Lo espiritual necesita también una “búsqueda angustiada”. Al lado de los padres “billetera”, que solo se preocupan por abastecer de bienes materiales y no de afecto a su prole, podríamos ubicar a los padres “Fariseos” que como dice Jesús: “Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo” (Mt 23, 4). Son los padres que obligan a sus hijos a ir a misa, pero ellos no van; los mandan a catecismo, pero ellos ni siquiera leen la Biblia; los obligan a rezar y ellos ni por casualidad hacen una oración; les insisten en ser buenos con sus hermanos pero ellos no dudan en pelearse a gritos delante de sus asustados descendientes, etc. Entre padres “billetera” y padres “Fariseos”, los hijos se van haciendo grandes sin afecto, sin espiritualidad. Así no se puede ir “creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres” (Lc 2, 52). 

¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre? Él regresó con sus padres a Nazareth y vivía sujeto a ellos. 

Con pocas palabras el adolescente Jesús está cortando muchos vínculos. Sabe este joven que ahora las cosas van cambiando. Estas son las primeras palabras que pronuncia Jesús en el evangelio de Lucas y muestran la profunda conciencia que tenía de sí mismo y de su misión. Como tus hijos, el adolescente Jesús quiere tomar su propio camino, su clara conciencia le lleva a seguir la propia estrella. 

Cuando nuestros hijos empiezan a crecer, los síntomas de la adolescencia se manifiestan con claridad. Muchas son las veces que los desacuerdos entre la autoridad familiar y la libertad personal recién llegada provocarán enfrentamientos entre las dos partes. No pocas te vas a quedar con la boca abierta, como María y José, que “no entendieron lo que les decía” (Lc 2, 50). Ante las divisiones ambas partes deberán asumir que las cosas ya no son como antes, pero que al mismo tiempo siguen el mismo rumbo (cf. Lc 2, 50-51). 

Para la solución acertada de los conflictos familiares tal vez nos sirvan los “cinco elementos de la reconciliación” que William Zartman aplica a los procesos de reconciliación social: 

1. Reconocimiento: para lograr la dicha familiar no basta solamente alejarse del conflicto, sino que es necesario que las partes se acepten tal cual son. Habrá que reconocer la dignidad de cada uno, las heridas que las actitudes de cada parte producen sobre las otras y la responsabilidad que a cada uno le cabe. Reconocernos es valorarnos distintos, con valores diferentes y complementarios, con opciones de vida individual que deben tomarse de un modo personal, con responsabilidades de unos sobre otros. 

2. Eliminación del daño: a veces pretendemos que las cosas cambien sin hacer lo necesario para que esto sea así. Para mantener un clima de armonía es necesario, no sólo perdonar, sino sobre todo pedir perdón. Aceptar que me equivoqué, y pedir disculpas por ello, ayuda más que echarse la culpa mutuamente por las cosas que pasan. El que pide perdón, se compromete, por ese solo acto, a no repetir el hecho dañino o la actitud negativa, y acepta también que, en justicia, debe resarcir a quienes ha dañado. El que perdona, reconoce que el amor puede más que la venganza y que, lo que no se puede arreglar, muchas veces se supera cancelando el recuerdo de los sufrimientos pasados. 

3. Nuevas actitudes: todo conflicto supone la existencia de actitudes negativas entre las partes. Eliminar el daño, es la primera etapa para producir un cambio. Pero limpiar la casa y no habitarla puede provocar que, en vez de tener un demonio, ahora haya siete peores (cf. Lc 11, 24-26). Las cosas no se arreglan con sólo perdonarnos, hay que cambiar de vida, de actitudes, de modo de tratarnos. Sólo así, interpretaremos los nuevos acontecimientos familiares bajo una luz diferente a la de las antiguas sospechas, y pensaremos conjuntamente de forma creativa. 

4. Un proyecto común: esto significa trabajar conjuntamente, colaborar en un destino compartido, de tal modo que cada parte no puede ser feliz sin contar con los demás. Es importantísimo que todos los miembros de la familia se asuman como partícipes y artífices de la misma. Compartir el diálogo sobre los problemas y alegrías de la casa, compartir juegos y recreaciones en conjunto, sorprendernos mutuamente en las fechas festivas familiares, ayudará a unir los lazos fraternos en un proyecto común. 

5. Mecanismos para la resolución de conflictos: es conveniente que en toda familia existan ciertos mecanismos tendientes a resolver los conflictos de la misma. De hecho, en el ámbito religioso (elaborados litúrgicamente como: sacramentos de reconciliación –confesión, unción de los enfermos-, ritos penitenciales, o tiempos preparatorios para fiestas –adviento, cuaresma-, etc.), la Iglesia católica nos ha brindado estos mecanismos entendiendo que, por la condición humana, aunque los conflictos de hoy se solucionen, otros nos sobrevienen. Quizás convengan reuniones familiares periódicas, o de progenitores con sus hijos (las famosas charlas de madre a hija o de padre a hijo), para que, actuando estas como mecanismos para la resolución de conflictos, provean a la familia de un medio adecuado que logre la armonía hogareña. 
La célula de la sociedad es la familia. Esta generación de principios del siglo 21 está siendo testigo de la muerte de la familia. 
Hay muchas evidencias alrededor de nosotros que nos advierten que la familia se está muriendo
Esas evidencias van marchando descaradamente en un desfile ante nuestros ojos: divorcios, la liberación sexual, esterilización, violencia intrafamiliar, infidelidad, homosexualidad, la liberación femenina, los derechos de los niños, el amor libre, el matrimonio de homosexuales, etc. 
Estamos viendo la formación de la soga que ahorcará a la familia, y estamos viendo que se está cavando su tumba y la mayoría de nosotros parece que lo aprobamos y estamos contentos. 
Si la familia llegara a desaparecer; ¿Quién va a criar a los hijos? ¿Quién los enseñará a socializar? ¿Quién enseñará los valores morales? 
Dr. Armand Nicolai de la Escuela de Medicina de Harvard dice: El incremento de madres solteras que trabajan fuera de casa, el cambio constante de lugar de residencia, el dominio de la televisión en la casa, la ausencia de control de la sociedad, la confusión moral de la sociedad, la falta de comunicación en la familia, y el divorcio; están haciendo familias incapacitadas, desintegradas, con enfermedades emocionales. 
En la próxima generación, el 95% de las camas en los hospitales serán ocupadas por personas con enfermedades mentales, habrá más asesinatos de personas que están en autoridad, la violencia intrafamiliar aumentará, incluyendo asesinato intrafamiliar y suicidio. 
Sociólogos, psicólogos y consejeros familiares están intentando detener la caída de la familia por medio de libros, cursos para padres en las escuelas, sermones en las iglesias, seminario para matrimonios, pero hasta ahora no lo han logrado, y han declarado a la familia como una especie en peligro de extinción. 
Hace 30 años, un matrimonio de 500 se divorciaba, (entre los cristianos), ahora las estadísticas son, 1 de dos matrimonios se divorcia, exactamente igual que los incrédulos. 
La familia es una institución de Dios para alcanzar la plenitud de las personas y criar a los hijos saludablemente; es donde podemos tener intimidad, gozo, amor, confianza, seguridad; donde aprendemos a socializar, y construimos nuestros valores morales. 

Pensemos en un árbol, en un gran árbol, múltiples ramos que se dio a partir de una semilla, con diversas formas de vida, solitaria o comunitaria que se desarrollan para el progreso de sus miembros y para el bien de todos. Cada uno a su manera, vivió, vive entregado a…. Por eso la familia como a ejemplo del árbol para el bien común de sus miembros y de la sociedad, implica una diversidad de responsabilidades, de derecho y de deberes, su fin es el bien de los esposos y la transmisión de la vida, fidelidad y fecundidad. Esa tierra debe cultivarse, avivarse para que crezca aquel cuerpo de la nueva familia que va a ayudar a ordenar la sociedad. 

Cuenta un relato que: 

EN EL INTERIOR 

Martín acababa de recibirse de médico. Su padre ejercía la misma profesión y su sueño era que su hijo trabaje a su lado, aprendiendo de su experiencia. Su madre había preparado una gran fiesta en la que no faltaba nadie, amigos, familiares, vecinos... Todo estaba muy bien, pero Martín tenía otros planes. Él había encontrado su misión: ir al interior, a un pueblo olvidado donde no había asistencia médica. 

Brindis, música, risas, halagos... Martín no sabía cómo dar la noticia. En un momento, su padre, orgulloso, le entregó la llave de su consultorio. Martín tomó coraje y les comunicó su decisión. 

Sus padres no comprendieron y trataron de disuadirlo, pero Martín permaneció firme en su elección. 

Pasó mucho tiempo, Martín en el interior tuvo que enfrentar muchas dificultades. En algún momento pensó que hubiese sido más simple trabajar con sus padres y tener un futuro asegurado, pero la realidad le mostraba que era allí donde lo necesitaban y eso lo hacía feliz. 

Un día llegó la noticia de que Martín se encontraba muy enfermo. Sus padres conmovidos decidieron ir a verlo. Entre lágrimas y alegrías se encontraron y se abrazaron. Grande fue la sorpresa cuando vieron la obra de su hijo, con qué vocación de servicio atendía, cómo lo querían y lo apreciaban los lugareños. Vieron también las necesidades que pasaba, lo solo que muchas veces se encontraba, aún así, lo vieron feliz. 

Ahora comprendieron. Su padre dejó su orgullo herido de lado y decidió acompañar y compartir el trabajo de su hijo a pesar de la distancia. 

Todo cambió. Desde ese momento, cada uno, desde su lugar, enriqueció al otro intercambiando consultas y experiencias. Se sintieron felices al estrechar sus lazos. 

1. Reconstruimos el relato. 

2. ¿Cuáles son las expectativas que tenemos con respecto a los que nos rodean? ¿Nos gusta tomar decisiones por los demás? 

3. ¿Nos ha tocado renunciar a algo muy importante por ver feliz al otro? ¿Nos cuesta aceptar al otro tal cual es? 

4. ¿Nos sentimos imprescindibles y necesarios? ¿Reconocemos que tenemos necesidad de los demás? 

5. ¿Hemos descubierto cuál es nuestra misión? ¿A qué tenemos que renunciar para cumplirla? 

6. ¿Aceptamos la de los demás? ¿Ponemos algún obstáculo en la realización de la misión de los demás? 

7. ¿Cómo lograron Martín y su padre fortalecer la unidad? ¿Y nosotros? 

Ahora me pregunto: ¿Se puede salvar la familia? ¿Se debe salvar la familia? ¿Vale la pena luchar por la familia? Si la respuesta a estas preguntas es “Sí” entonces la siguiente pregunta es: ¿Cómo? = En Dios, en su Palabra, aplicando los principios para su matrimonio que se encuentran aquí. 
Este culto pagano tenía Pablo en mente cuando escribió: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, antes bien, sed llenos del Espíritu”
Ser llenos del Espíritu significa tener nuestra alma inmersa y dominada por la Palabra de Dios. 
Col. 3:16 “La Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros” 
Si ustedes saben la Palabra de Dios y la obedecen, entonces van a ser controlados por el Espíritu Santo, que es el autor de esta palabra. 
Y cuando tengan miedo, preocupación y culpa, no corran a la vinatería, mejor recurran a la Biblia y sean llenos del Espíritu Santo. 
Ef. 5:19 “Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” 
v. 20 “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” 
Aquí se describe a una persona positiva, contenta, alegre, feliz, agradecida, quiero decirles algo… es muy difícil pelear con una persona así. Es muy agradable vivir con una persona así, el esposo anhelará llegar a casa lo más pronto posible. 
Una persona llena del Espíritu tiene amor, gozo, paz, paciencia, bondad, benignidad, fe, mansedumbre y templanza. Aunque Dorly quiera pelear no va a encontrar con quien. 
v.21 “Someteos unos a otros en el temor de Dios” 
En este versículo, “someteos” no es para la esposa ni para los hijos como en otros. En griego es la palabra “hupotasso” = es un término militar, y significa: ponte en un rango menor a los demás. Es decir, deben tener una actitud humilde. 
Tampoco es un versículo aislado sino que es un principio básico del cristianismo: 
En Juan 13 cuando Jesús terminó de lavar los pies a los discípulos les dijo: “Quiero que se amen unos a otros como yo los he amado” ¿y cómo los amó? Hupotasso, bajó su rango a tal grado que le lavó los pies a los egoístas que se peleaban por ser el líder cuando Jesucristo muriera. 
Filip. 2:3 “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” 
¿Esposos que pasaría si esta actitud impera en su matrimonio? = la felicidad. Si tanto el esposo como la esposa se someten uno al otro, entonces ¿quién estará a cargo, nadie? 
Dios designó un líder en el matrimonio. 
1 Cor 11:3 “Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo” 
El esposo es el líder en el matrimonio, para cuidar y proteger a la esposa e hijos, para educar y enseñar la Palabra de Dios. 
Cuando les digo que tanto Gabriel y Dorly deben someterse uno al otro; eso no quiere decir que Gabriel renuncie a su liderazgo, sino que lo debe ejercer, PARA SERVIR, exactamente como Cristo, que se sacrificó hasta dar su vida por su esposa. 
En este versículo, 1 Cor 11:3 “Dios es la cabeza de Cristo” ¿Dios es superior a Cristo? No. ¿Dios tiene una esencia diferente a la de Cristo? No. ¿Dios y Cristo son uno? Sí. 
Todo esto quiere decir que Cristo como redentor se sometió a la autoridad del Padre; no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, y se humilló hasta lo sumo, no actuó con egoísmo, vino a morir en la cruz para salvarnos del infierno; El Rey se convirtió en siervo, El rico se hizo pobre, El autor de la vida aceptó la muerte para salvarnos. Esta es la actitud del verdadero líder. 
Gal 3:26 “Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” 
v. 27 “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” 
v.28 “ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” 
Espiritualmente todos somos iguales delante de Dios, pero a cada uno de nosotros nos ha designado un rol en la vida el rol del esposo es el de líder. 
¿Pero qué está sucediendo en nuestra sociedad? Exactamente todo lo contrario. 
Por todos lados se ve egoísmo, “voy a estar contigo mientras me des lo que quiero; y cuando ya no puedas darme, adiós, a ver quién te cuida porque yo no” ¿y los votos del matrimonio? “cuidarte ahora sano ahora enfermo”…“Eso ya está pasado de moda, ahora estamos en tiempos modernos “úselo y deséchelo” 
¿Cuál es el secreto para tener un matrimonio de éxito, y para toda la vida? 
No depende de cuántas veces le lleves flores, ni cuántas veces la lleves a cenar a un restaurant, depende de qué tan comprometido estés a obedecer al Espíritu de Dios. Que la Palabra de Dios influya en tu matrimonio y no el mundo. 
Cuando vengan las dificultades, porque van a venir; cuando haya malos entendidos, porque va a haber, ¿cuál va a ser su actitud? ¿Van a dar gracias a Dios en todo, o van a quejarse, amargarse y a culparse uno a otro? 
¿Van a estar con gozo unidos a enfrentar la dificultad o van a estar refunfuñando; en otras palabras, van a aceptar la voluntad de Dios o van a desanimarse, y hasta rebelarse contra Dios. 
La razón por la que los matrimonios fracasan es porque no toman en cuenta a Dios para su matrimonio, influye la corriente de este mundo y los deseos perversos de su corazón.

Por eso, para tener una familia a ejemplo de Nazaret (cita) debemos preguntarnos: 

1. ¿Cómo está constituida mi familia? 

2. ¿Qué cosas hacemos en familia? ¿Cómo las vivimos? 

3. ¿De qué manera influyen las dificultades en la unidad de la familia? ¿Nos fortalecen o nos dividen? Contemos situaciones. 

4. Los padres, ¿cómo reprendemos a nuestros hijos? Los hijos, ¿tenemos en cuenta a nuestros padres al tomar decisiones? 

5. ¿Somos obedientes? ¿Por qué obedecemos? ¿A quiénes obedecemos? 

6. ¿Somos capaces de dejar de lado nuestros egoísmos e intereses personales para cumplir la voluntad de Dios? 

7. En nuestras vidas, ¿colocamos a Dios en primer lugar? ¿Qué consecuencias trae a nuestra familia el colocar a Dios en primer lugar? 

                                                         ORACIÓN POR LA FAMILIA 


Que ninguna familia comience en cualquier de repente,
Que ninguna familia se acabe por falta de amor.
La pareja sea el uno en el otro de cuerpo y de mente
y que nada en el mundo separe un hogar soñador. 


Que ninguna familia se albergue debajo del puente 
y que nadie interfiera en la vida y en la paz de los dos. 
Y que nadie los haga vivir sin ningún horizonte 
y que puedan vivir sin temer lo que venga después. 


La familia comience sabiendo por qué y donde va 
y que el hombre retrate la gracia de ser un papá. 
La mujer sea cielo y ternura y afecto y calor 
y los hijos conozcan la fuerza que tiene el amor. 


Bendecid oh Señor las familias, Amén. 
Que marido y mujer tengan fuerza de amar sin medida 
y que nadie se vaya a dormir sin buscar el perdón. 
Que en la cuna los niños aprendan el don de la vida, 
la familia celebre el milagro del beso y del pan. 
Que marido y mujer de rodillas contemplen sus hijos, 
que por ellos encuentren la fuerza de continuar. 


Y que en su firmamento la estrella que tenga más brillo 
pueda ser la esperanza de paz y certeza de amar. 
La familia comience sabiendo por qué y donde va 
y que el hombre retrate la gracia de ser un papá. 
La mujer sea cielo y ternura y afecto y calor 
y los hijos conozcan la fuerza que tiene el amor. 


Bendecid oh Señor las familias, Amen.

domingo, 24 de febrero de 2013

¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

Evangelio según San Lucas 9,28b-36. 
Unos ocho días después de decir esto, Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar. 
Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante. 
Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, 
que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén. 
Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él. 
Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". El no sabía lo que decía. 
Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor. 
Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: "Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo". 
Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto. 

                                                     " UN ROSTRO RESPLANDECIENTE"

“Revalorizar la Cuaresma como tiempo de renovación; para que ahora, al igual que Jesucristo, seamos transfigurados en lo que seremos al fin de los tiempos”.

Transfigurados como Jesús 

En el Evangelio de hoy se nos presenta la oportunidad de ver nuestro futuro. Eso es lo maravilloso que tiene la Fe, podemos ver más allá de lo que aparece, podemos vislumbrar las cosas no con los ojos del cuerpo, sino con los ojos del alma. 

El punto de llegada de nuestra vida cristiana es ser como Jesús. Su radiante luz nos lleva a saber que ya sí, pero todavía no podemos llegar a ser como es Él. No son falsas ilusiones que nos hacemos, no es que nos han vendido un “buzón”, es la verdad más genuina: Él se hizo como nosotros para que nosotros seamos como Él. 

En esto consiste también el tiempo de la cuaresma. Es un tiempo dedicado a la identificación con el maestro. Es el tiempo que Dios y la Iglesia eligieron para que nosotros –hijos de ambos–, con docilidad, nos dejemos transformar en “otros Cristo”. El iluminado nos ilumina y su luz resplandece de tal modo sobre nosotros que ninguna oscuridad puede ensombrecernos. Ser cristianos es ser iluminados, es estar blancos como nieve por la sangre del cordero. Es ser puros, no por méritos nuestros, sino por los méritos excelentísimos de Nuestro Señor Jesucristo. 

Moisés y Elías 

Desde tiempos inmemorables los Judíos han llamado a los libros del “Pentateuco” (Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio) con el nombre de “Torá”, es decir “La Ley”. Nos dice la introducción al Pentateuco de “La Biblia, el Libro del Pueblo de Dios”: 

Los cinco primeros libros de la Biblia contienen una parte narrativa, que comienza con la creación del mundo y concluye con la muerte de Moisés. Las narraciones sirven de marco a las leyes que dieron su impronta característica al pueblo de Israel, y por eso la tradición judía designa a este conjunto de Libros con el nombre de “Torá”, palabra hebrea que significa “LA LEY”. 

De hecho, durante mucho tiempo se pensó que las grandes leyes de Israel habían contado como único legislador humano a Moisés, quién es figura de la ley de Dios para todo el pueblo de Israel. 

Así como Moisés era el legislador por excelencia, Elías es el Profeta eminente de Israel. Tanto es así que los evangelios nos cuentan que se esperaba que volviera a vivir entre los hombres (p. ej. Mt 16, 14; 17, 10-13; 27, 47-49; Lc 9, 8; Jn 1, 21. 25) y confunden a Jesús con Elías. 

La presencia de estas dos personalidades en la escena de la Transfiguración nos invita a reconocer a Jesús como la Nueva Ley de Dios y como La Palabra Profética por excelencia. Jesús es Moisés y Elías al mismo tiempo, en Él se resume lo que Dios quiere que hagamos y cómo quiere decírnoslo. Por eso cuando el evangelio de San Juan nos dice “...y la palabra de Dios se hizo carne”, nos está diciendo que, en Jesucristo, Dios nos habla en serio y definitivamente con todo su poder y su capacidad de persuasión. 

Desinstalarnos y dejar hablar a Dios 

El pobre de Pedro siempre va metiendo la pata. Los mismos evangelistas lo disculpan: “Él no sabía lo que decía”, nos cuenta Lucas. De hecho, Pedro queda arrobado por la belleza de lo que contempla. Está convencido de que todo va a ir como él cree, pero no sabe ver la realidad de las cosas. 

En este tiempo de cuaresma la “transfiguración del Señor” nos señala un camino, una senda hacia donde ir. Se trata de saber que la blancura de la pureza celestial nos pertenece, pero no por mérito propio, sino porque Jesús derramó su sangre por nosotros. Estamos llamados a ser transfigurados en el Señor. Para que esto se lleve a cabo es necesario que aceptemos su LEY, que escuchemos su PALABRA, que nos dejemos iluminar por su presencia. Hay que desinstalarse, hay que salir de nuestros pensamientos y caminos, dejar de lado nuestras ambiciones y permitirle a Dios que nos hable con palabras de cariño. Todo esto no se realizará en un solo día. Ni siquiera en una sola cuaresma. Es cuestión de ir avanzando despacio por la senda de la Ley y la PALABRA de Jesús en nuestra vida. En esto de dejarse transfigurar, es siempre así, como dice la Iglesia: ya sí, pero todavía no.

domingo, 17 de febrero de 2013

¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

El demonio, ¿Sólo un mito? ( 17/2/13)
Lucas 4, 1-13. Domingo de Cuaresma. El demonio siempre nos pinta las cosas de "color de rosa" y nos engaña.
 
El demonio, ¿Sólo un mito?
Del santo Evangelio según san Lucas 4, 1-13

En aquel tiempo, Jesús lleno del Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto, durante cuarenta días, tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le respondió: Esta escrito: No sólo de pan vive el hombre. Llevándole a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra; y le dijo el diablo: Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero. Si, pues, me adoras, toda será tuya. Jesús le respondió: Esta escrito: Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto. Le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el alero del Templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo; porque está escrito: A sus ángeles te encomendará para que te guarden. Y en sus manos te llevarán para que no tropiece tu pie en piedra alguna. Jesús le respondió: Está dicho: No tentarás al Señor tu Dios. Acabada toda tentación, el diablo se alejó de él hasta un tiempo oportuno. 

Oración introductoria

Padre Santo, si en tu plan de salvación permitiste que Jesús fuera tentado, no puedo pedir que yo no lo sea, pero humilde y confiadamente te suplico que esas posibles tentaciones se conviertan en medios para acercarme más a Ti, porque creo en Ti, confío en tu misericordia y te amo.

Petición

Señor, que esta oración me ilumine y me fortalezca para saber vencer, por amor a Ti, la tentación.

Meditación del Papa

El desierto del que se habla tiene diversos significados. Puede indicar el estado de abandono y de soledad, el "lugar" de la debilidad del hombre, donde no existe apoyo ni seguridad, donde la tentación se hace más fuerte. [...] San León Magno comenta que "el Señor ha querido sufrir el ataque del tentador para defendernos con su ayuda y enseñarnos con su ejemplo".
¿Qué puede enseñarnos este episodio? Como leemos en el libro de la Imitación de Cristo, "el hombre nunca está totalmente libre de la tentación, mientras viva... pero con la paciencia y con la verdadera humildad nos haremos más fuertes que cualquier enemigo"; la paciencia y la humildad para seguir todos los días al Señor, aprendiendo a construir nuestra vida no fuera de él o como si no existiera, sino en Él y con Él, porque es la fuente de la vida verdadera. La tentación de quitar a Dios, de poner orden solos en sí mismos y en el mundo, contando solo con las propias capacidades, ha estado siempre presente en la historia del hombre. (Benedicto XVI, 26 de febrero de 2012).

Reflexión

El año 1926 George Bernanos publicó su primera obra literaria, "Bajo el sol de Satán", que le ganó gran prestigio como novelista. En esta obra, el escritor francés nos presenta una visión dramática de la vida, una lucha trágica entre el bien y el mal, entre el pecado y la gracia. Y en el Evangelio de hoy encontramos reflejada esta lucha.

En este primer domingo de cuaresma, la Iglesia nos ofrece para nuestra meditación el pasaje de las tentaciones de Cristo. "Jesús, lleno del Espíritu Santo –nos cuenta Lucas— volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu al desierto y tentado por el diablo durante cuarenta días. Estuvo sin comer y, al final, tuvo hambre". Aquí aparecen los elementos más importantes de la cuaresma: el desierto, los cuarenta días, la oración, el ayuno y la lucha contra la tentación. Hoy quisiera reflexionar un poco en esta última.

"Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan" -le dice el demonio a Jesús-. Ante todo, hemos de notar que las tres tentaciones comienzan con la misma premisa: "Si eres Hijo de Dios...". Pero, ¡qué insolente es el demonio! Se atreve no sólo a tentar al Hijo del Dios bendito, sino que, además, pone en duda su condición divina. O, al menos, trata de "provocarlo" y lo reta con tamaña desfachatez. Así hace siempre Satanás. Su táctica es la mentira insolente, la suspicacia, la insinuación de la duda. Y termina en abierta rebeldía. Así actuó también con Eva en el paraíso, haciéndola dudar de la bondad de Dios y arrastrándola luego a la desobediencia frontal. "Diablo" es un vocablo griego y significa "mentiroso, calumniador". Y "Satán", en hebreo, es el "adversario", el acusador. Por eso nuestro Señor lo llama "padre de la mentira" porque es "mentiroso desde el principio", desde la creación del mundo.

Es obvio que, después de cuarenta días de ayuno, nuestro Señor tuviera hambre. Y el "adversario", sumamente astuto, se aprovecha de esta coyuntura para tentarlo precisamente por aquí. Satanás siempre nos tienta por nuestra parte más débil. Pero ésta no es una tentación de "gula", como muchos comentaristas del Evangelio han explicado. ¿Qué pecado de gula podía haber en nuestro Señor después de tantos días sin comer? En todo caso, sería aprovecharse de una necesidad de Cristo. Además de mentiroso, es un "aprovechado" y un oportunista.

Pero también es terriblemente insidioso. La verdadera tentación no es el mero hecho de saciar su hambre, sino que lo que pretende Satanás es algo muchísimo más grave: apartar a Cristo de su misión. El Padre había mandado a su Hijo al mundo como Siervo paciente, para redimir a la humanidad a través de la cruz y del sufrimiento. Y el demonio quiere que haga uso de su poder taumatúrgico en provecho propio y que se sirva de su mesianismo para su servicio, comodidad y complacencia personal.

Luego, llevándolo al pináculo del templo, le dice: "Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo...pues Dios encargará a sus ángeles que cuiden de ti". Tentación de vanagloria. No se trataba de hacer dudar a Cristo de la asistencia de Dios, sino de ponerlo en una situación tal que obligara a Dios a hacer un milagro. Otra vez, lo mismo: quería que Cristo se sirviera de Dios para servirse a sí mismo, y no al revés. Nuesto Señor nos diría que Él había venido "no para ser servido, sino para servir". Debía salvar al mundo por su condición de "Siervo de Yahvé". Y el demonio quiere que tergiverse totalmente su misión.

Y después, llevándolo a la cima de un monte, le muestra todos los reinos de la tierra y le hace esta obscena proposición: "Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado y yo lo doy a quien quiero. Si tú te postras ante mí, todo será tuyo"... ¿Verdad que es insolente este demonio? ¡Vuelve otra vez a lo mismo, y de qué manera! Además de que no es cierto que el mundo es de él y de presentarse como si fuera suyo, vuelve por tercera vez a insistir en su misma estratagema: apartar a Jesús de la misión redentora que le había encomendado el Padre. Pero no sólo. Le promete en un abrir y cerrar de ojos todo el poder y la gloria del mundo. Quiere cambiar el Reino que él traía -un Reino de cruz, de humildad y de servicio- por un reino de dominio, de poder, de fausto, de esplendor. ¡Lo más radicalmente opuesto a lo que Él había venido! Su predicación estaba en total antagonismo con estos criterios... y el demonio quiere vencerlo precisamente por aquí. Y eso sin contar que su propuesta era un pecado de apostasía, de abierta idolatría, de rebelión contra Dios. ¡Ése es Satanás! Pecó por su soberbia y su rebeldía contra el Creador.

Éstas siguen siendo las tentaciones con las que Satanás quiere hacernos sucumbir también a nosotros. Su plan es siempre el mismo: la mentira, la vanagloria, el camino fácil, los triunfos fulminantes y espectaculares, la comodidad, el uso de nuestras cualidades para nuestra propia gloria y honra, para que los demás nos alaben, se "impresionen" y nos sirvan... ¿No son éstos nuestros puntos más flacos? ¡Y cuántas veces el demonio nos derrota por aquí!

Propósito

Aprendamos hoy la lección de Cristo y no le sigamos al juego a ese mentiroso y estafador. El demonio siempre nos pinta las cosas de "color de rosa" y nos engaña, como las sirenas a los navegantes. Nos vamos de bruces contra los acantilados y nos destroza. Ojalá aprendamos de nuestro Señor a afrontar la tentación como Él: con la oración, la vigilancia, el sacrificio -eso es el ayuno-, y la lucha tajante contra la tentación. No juguemos ni dialoguemos con Satanás. No permitamos las dudas ni las insinuaciones. Cortemos enseguida, como Cristo, poniendo por delante la obediencia pronta a la Palabra de Dios y al cumplimiento amoroso de su Voluntad en las pequeñas circunstancias de nuestra vida de todos los días. ¡Éste puede ser un buen propósito para iniciar la Cuaresma! 

lunes, 11 de febrero de 2013

Renuncia del Papa Benedicto




SU MSM
.Queridísimos hermanos: Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice. Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria. Vaticano, 10 de febrero 2013. BENEDICTUS PP. XVI (Artículo publicado en Padre Fabián)