domingo, 5 de febrero de 2012

Brotarán ríos de agua viva...


EVANGELIO: Juan 21,15. Diálogo de Jesús con Pedro
 Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?" Él le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".
Nosotros  en estos días fuimos descubriendo que el Señor por medio de la Palabra, nos fue hablando de su amor, de su perdón, de que quiere sanarnos con la cita de Jn .También que espera de nosotros un SI como el de Juan, el de María y que ese SI nos llama a cumplir con nuestros envío, nuestra misión.
Pero EL sabe, y nosotros también, que somos débiles, somos limitados, que nos cuesta levantarnos, nos cuesta hacer su voluntad, cumplir su mandamiento.
Y fue, entonces que por medio de Jesús, DIOS-Padre  hizo una promesa para cada uno de nosotros.es la promesa del Padre para ti, es decir, que esa promesa es para ti no para otro, para un animal.  Y si nos miramos vemos que también nosotros hemos, en nuestras vidas, realizado promesas, así también como dijimos SI,  y nos hicieron promesas, una promesa. Ej. Te prometo hacerlo, ir. Y  podemos ver al que promete y la promesa en si. Si vamos al diccionario leeremos que promesa es una expresión de la voluntad de dar a uno o hacer por el una cosa. También un ofrecimiento, augurio. Un ofrecimiento equivalente a un juramento.  En cambio prometer es obligarse a hacer,  a decir, a dar, a afirmar lo que se dice, es esperar… o mostrar gran confianza de lograrlo. Ofrecerse uno al servicio de Dios.
Como seres humanos, nos cuesta cumplir con las promesas o las cumplimos  a media. Pero Dios también nos hizo una promesa por medio de su Hijo. Y nosotros decimos que es “LA PROMESA DEL PADRE” que sí se cumplió el día que recibimos el Sacramento de el Bautismo y se confirmo en el día que recibimos el Sacramento de la Confirmación. Y la promesa del Padre es el Espíritu Santo y lo dice la Palabra en EZ 11, 19,20
“Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, 20 para que anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzas y los cumplan. Entonces serán mi pueblo y yo seré su Dios. 21 Pero en cuanto a aquellos cuyo corazón va detrás de sus cosas detestables y abominaciones, haré recaer su conducta sobre su cabeza declara el Señor DIOS.”
Es la promesa para los que creen. También lo dice en Juan 16,5-15.
5 Pero ahora voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: "¿Adónde vas?" 6 Más porque os he dicho estas cosas, la tristeza ha llenado vuestro corazón. 7 Pero yo os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré. 8 Y cuando El venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio; 9 de pecado, porque no creen en mí; 10 de justicia, porque yo voy al Padre y no me veréis más; 11 y de juicio, porque el príncipe de este mundo ha sido juzgado. 12 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. 13 Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir. 14 El me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo hará saber. 15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que El toma de lo mío y os lo hará saber.
Y si vamos a la Palabra y tomamos la imagen de Pedro
CITA: JN 21,15 vemos a Pedro triste, dolido y caído, un Pedro que creía que Jesús ya no lo iba a aceptar, lo iba a amar. Pero Jesús lo levanta y le regala una gracia interior para que vaya a apacentar las ovejas, para que no caiga fácilmente, para que no se sienta solo. Solo con esa gracia iba a poder cumplir con su misión. Y en éste caso podemos hablar de la presencia del Espíritu Santo.
Pero nos cabe preguntarnos: ¿por qué la promesa de Padre?
                                    *porque sin Jesús en la tierra nos quedamos solos, desamparados.
                                    *Porque Jesús debía volver al Padre.
                                     * Porque es una promesa y El debía cumplirla.
                                                  * Porque Dios conoce, sabe de nuestras flaquezas, debilidades, caídas, de nuestra condición humana.
Otra pregunta que podemos hacernos es: ¿para que la promesa del Espíritu Santo?
                                                   * Para  como Pedro, junto a EL,  demos testimonio de Jesús.
                                                   * Para rebatir del mundo el pecado.
                                                    * Para volver al camino de justicia, de juicio.
                                                    * Para tener nueva vida, una vida de hijos de Dios.
Si vamos  a la Palabra, la presencia de Espíritu Santo está ilustrada en el obrar de los Apóstoles, dando origen, vida  a la Iglesia de Cristo. En la fuerza y el valor para llevar el mensaje, de padecer por el Evangelio. Gracias a la presencia de Espíritu Santo Pedro pudo llevar a cabo el envío de Jesús, pudo soportar, sobrellevar tribulaciones, persecución, y dar su vida cómo lo dio. María por la gracia del E. S. concibió al salvador. Y como ellos hay más ejemplos…
El hombre que está lleno del Espíritu Santo comienza una transformación, va a experimentar una nueva vida, va a comenzar a conocer a Dios desde la experiencia, va a comenzar a tomarle el gusto a la Palabra, veremos que tiene una nueva forma de oración, una nueva manera de orar que lo lleva a la alabanza. Y esa promesa es para ti (nombres) es para mi porque soy, somos débiles, porque solos no podemos, porque necesitamos paz y ser libres, necesitamos cambiar.
Lo que impide el actuar del Espíritu Santo en cada uno es el no sentirnos dignos, el temor que no invade, las dudas y poca fe que tenemos. También el orgullo que no lleva a decir no necesito de nadie, no sentirnos necesitados.  Y dice la Palabra en Jn 7,37-39.
Jesús en el último día de la fiesta
37” En el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús se puso de pie y exclamó:
   — ¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba!38 De aquel que cree en mí, como dice[a] la Escritura, brotarán ríos de agua viva.
39 Con esto se refería al Espíritu que habrían de recibir más tarde los que creyeran en él. Hasta ese momento el Espíritu no había sido dado, porque Jesús no había sido glorificado todavía.”
El hombre debe tener esa necesidad de Dios, esa sed del agua viva, de nacer de nuevo. La necesidad del  E.S para poder perdonar, amar y ser amado, para ser saciados y sanados…. Y solo llamándolo se hace presente, si lo invocamos  obrará en nosotros….  También dice la Palabra:
"Jesús le contestó:”En verdad te digo: El que no renace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. (Jn 3, 5)

sábado, 4 de febrero de 2012

Carlos Seoane - Padre Nuestro de la alegría

Más Sí fue tu respuesta...( 5to tema).


EVANGELIO: Juan 21,15. Diálogo de Jesús con Pedro
Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?" Él le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos."
Nosotros en nuestra vida hemos dicho SI a tantas cosas, a tantas personas e incluso a nosotros mismo cuando nos dijimos: ¡SI, voy a cambiar!!!  (Afiche con un si para escribir a lo que le dijimos Si), a situaciones. Hemos dicho: si, quiero. Si, te amo…. Pero si nos preguntáramos que significado, que sentido tiene el si, la palabra en si, podemos decir lo siguiente: afirmación que se emplea más comúnmente respondiendo a preguntas; o para denotar especial aseveración en lo que se dice o se cree. Y si tomamos también nuestros gestos al decir si, cual fue (gestuamos) ¡si!!! Vamos a bailar, si, tengo q estudiar…… y si,…. Como hemos de una u otra forma hemos dicho si, hemos dado el si. Y si vamos a la Palabra. Tomemos el si de Pedro.
CITA: JN 21,15. El le dice: SI, señor, tú sabes que te quiero. Y lo dice 3 veces. Para Jesús, Pedro tenía que estar convencido en su respuesta. Por eso ese Si.
                                          *SI, fue signos de sanación, de perdón, del amor de Dios en él.
                                            *SI, fue el inicio de su ministerio, de s envío, de su llamado, de su misión.
                                             * SI, confirma el amor que le tenía a Jesús.
                                             * SI, implicaba todo lo que  vendría.
                                             * Si, era dejar todo, era renunciar a todo.
Como vemos el decir SI tiene un peso muy grande en nuestras bocas y más en nuestras vidas.
Por eso no debemos decir Si por decirlo, por obligación, por compromiso.
Y si volvemos  a la Palabra descubriremos muchos SI, desde el AT, hasta el NT. Como por ej. Moisés, Abraham,  los profetas, los reyes, etc. Lo más cercano a nosotros son: el SI de  los apóstoles en el NT. Del mismo Jesús al Padre cuando le pide que se haga hombre y venga a la tierra a salvarnos con su vida, a padecer y morir por cada uno de nosotros. Pero hay un ¡SI!  Muy importante, aunque todos lo son,  porque gracias a es e SI  somos salvos, fuimos perdonados y estamos hablando del SI de María. El SI  de María es tan importante porque:
* Sin su SI  Jesús no se hubiera hecho hombre.
* Sin su SI no seriamos salvos, perdonados.
* Sin su SI no hubiera cambiado la humanidad.
* Sin su SI la historia hubiera sido otra.
* Sin su SI no hubiéramos conocido el amor de Dios.
* Sin su SI no seríamos Iglesia, hermanos.
Cómo decimos todos: por una mujer entro el pecado, pero también por medio de ella la salvación. Y gracias a  ese SI, se haga en mí su voluntad. Y a ella no le importo dejar todo, tener que pasar lo que debía pasar por su SI. También ese Si significa hacer la voluntad de Dios, obedecer a Dios. Respetar al hermanos cumpliendo con ese SI que dimos…
Ahora, viendo el SI  de Pedro, de María, de José,….. Viendo todos los SI de la Palabra, nos cabe hacernos una pregunta y es ¿cómo está mi SI? Cómo está nuestro SI. Ya que nuestro si es vivir cómo Dios manda, de forma responsable, de manera obediente, sirviendo al Señor en el hermano. Cómo ellos digamos
Juntos y con María, nuestra madre.
                                                    Más Sí fue tu respuesta 
Sí, acepto Madre, sí
Tomar tu mano, sí
Subir al monte, besar la cruz
Morir con Cristo.

Sí, aunque es de noche sí
Si te estoy mirando
Acepto Madre, morir por ellos
Sembrar el mundo
Si voy contigo…

Sí, como Tú, María
A El le digo, ¡sí!
Tomando el SI de María a la propuesta de Dios, lo podemos imaginar en un ambiente casi de novela “romántica”, y olvidar que con ese “Sí”, toda su vida quedó comprometida. Dirá que sí, más por confianza y fe, que por conocimiento. Será puesta a prueba cada día. Ella con su SI vivió con intensidad ese acontecimiento que transformó toda su existencia de manera radical. Ese y así será, debe ser nuestro
SI: una propuesta, un si de compromiso, de confianza, de fe,  de pruebas, una vida llena de intensidad y con acontecimientos que nos transformen radicalmente.

viernes, 3 de febrero de 2012

PARA QUE RECUERDES: FEBRERO EN CONCIERTO


La misión, el envío fue, es, será el motivo de la Iglesia de Cristo… ( 4to tema)


EVANGELIO: Juan 21,15. Diálogo de Jesús con Pedro

Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?" Él le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".

El Papa Benedito XVI, en el último mensaje que dio para la jornada mundial de las comunicaciones sociales, nos invita a todos los cristianos a unirnos con confianza y creatividad responsable a la red de relaciones que la era digital ha hecho posible: como ser, ……  ellas ya son partes integrante de la vida humana, por ellos, estamos llamados a anunciar nuestra fe en Cristo.
Podríamos decir que todos, sin excepción  nos hemos convertido, hoy, en potencial comunicador en masa. Y en especial, ustedes, los jóvenes, que siempre buscan encontrarse, comunicarse con el otro o consigo mismo.
Pero, ante éste  compromiso, recalcado por el Papa, nos cabe hacernos unas  preguntas. Y que también se la hizo Benedicto, y es: ¿cristiano, quien es mi prójimo? Esa pregunta la hacemos cómo Iglesia que peregrina. Entonces, repito: ¿cristiano, quien es mi prójimo en éste mundo? La respuesta puede ser, puede responder: a quien?, cuando?, cómo? ¿Dónde? por qué? Entonces, vemos que esas respuesta, como si fueran preguntas nos sirven para hablar de ellos. Pero nosotros, Iglesia, necesitamos preguntas que nos den una respuesta para acercarnos a ellos, nuestro prójimo o próximo. Y Jesús tiene la respuesta exacta y se la responde al maestro de la ley con la parábola del buen samaritano. Y entonces, vemos que nos es idea del Papa, de la Iglesia el compromiso con el hermano, es de Jesús.
CITA. JN 21,15
Por eso, volviendo a la Palabra, la que estamos reflexionando: Jn 21,15 observamos que Jesús le dice a Pedro: “APACIENTA MIS OVEJAS” Y lo dijo 3 veces. Entonces desglosemos esta frase, el porque “apacienta mis ovejas”
                       * vemos que es un mandato, una orden que le da Jesús a Pedro.
                       *Pedro es sanado, es perdonado, recibe el amor  de Dios, para ir a cumplir con el compromiso que tenía, cumplir con la misión que le encomendaba Jesús.
                       * A pesar de todo Jesús confía en Pedro, porque sabe que por amor a El haría  lo que fuera, todo por su maestro, su Señor, aún habiéndolo negado.
                       * Jesús ve en Pedro a un ser intrépido, a un colaborador de la verdad, que va a renovar todo, va a explicar la realidad.
                       *Jesús lo ve, a Pedro, como un modelo y guía para proclamarlo.
                       * Jesús en ve en Pedro coherencia, su mensaje, su testimonio.
                        * Para Jesús el comportamiento de Pedro iba con lo que EL quería.
Pedro al ser sanado, perdonado con la pregunta que le hiciera Jesús, vuelve a tener la mirada de hombre sobre el  hombre al reconocer que estaba herido, que necesitaba ser perdonado y sobre todo dejar que EL Señor lo sane, lo perdone. Pedro se encuentra con su esencia, con su verdad, con su dignidad….
Pedro, con “apacienta mis ovejas” está llamado a ir a proclamar la Palabra, la Palabra que está llena de esperanza, es decir, que el va a proclamar esperanza, va a comunicar la caridad en la verdad…
Le dice: Apacienta mis corderos. Habiendo recibido de parte de Pedro una expresión pública de su amor hacia él, nuestro Señor procedió á decirle al apóstol de qué manera había de manifestar ese amor, y le prescribió sus deberes para el porvenir.
"Corderos," en distinción á ovejas quiere decir, en nuestro concepto, los que son jóvenes y débiles en cuánto á las cosas espirituales.
La palabra traducida "apacienta" tiene en el Griego un significado más lato y más profundo que la empleada en el versículo anterior; tercera, que el Señor dijo "mis ovejas" en vez de "mis corderos." Con la palabra "ovejas" nuestro Señor se refirió á aquellos miembros de su rebaño que tienen más experiencia en la vida espiritual y en las operaciones de la gracia. Tanto los "corderos "como las "ovejas" exigen la atención de un fiel pastor.
"apacienta." El uno, que es el empleado en los versículos 15 y 17, significa proveer alimento y pastaje; el otro significa "guiar," "dirigir," y en general desempeñar todos los deberes de un pastor.
Ahora, pensemos que pasa dentro del hombre cuando llega a su casa después de trabajar. Ej albañil, si bien llega cansado, sucio, desarreglado, en su interior aunque no lo demuestre, hay alegría interna, al descubrir el haber ganado el pan  para su familia, la alegría de descubrir una comunión en ella al compartir lo que  trae con, por el esfuerzo de su trabajo. Y veos que la relación es distinta.
Así, cómo a Pedro, el Señor nos fue preguntando: ¿me amas?  Y con ese me amas fue sanando, fue perdonando, ¿para qué?  Para decirnos cómo a Pedro “apacienta mis ovejas”. Es decir, a su Iglesia, su hijo.
Cómo a Pedro nos exige, hoy en día, a trabajar por la unidad de la Iglesia, a darla a conocer, a hacer que los demás crean en lo que yo creo. Ya que,
1°. Que el amor hacia Jesucristo es una de las mayores virtudes que pueden adornar al cristiano, y especialmente á los ministros del Evangelio.
2°. Que ese amor se manifiesta en hacer bien á nuestro prójimo, siguiendo así las huellas del Salvador.
3°. Que mucho de lo que se apellida religión no tiene valor alguno á los ojos de Dios.
4°. Que la verdadera prueba de que nuestra fe y nuestras convicciones religiosas son reales, consiste en poder apelar al conocimiento que Dios tiene de nuestros corazones. Poco importa lo que  piensen de nosotros. Acaso nos alaben cuando no lo merecemos, ó nos condenen cuando somos inocentes. Lo que importa es que podamos decir con la conciencia tranquila: "Tú, que sabes todas las cosas, sabes que te amamos."
Muchas veces cuando nosotros nos equivocamos mucho y pecamos, pensamos que Dios nunca puede perdonarnos ni usarnos en su servicio.  Pero Dios quiere perdonarnos y  restaurarnos a Su servicio.  Él quiere que seamos fieles a Él para que otros puedan ver Su bondad y amor a través de nuestras vidas. Y saber que
La misión, el envío  fue, es, será el motivo de la  Iglesia de Cristo…

miércoles, 1 de febrero de 2012

El perdón es una capacidad especial de la cual todos estamos dotados ( 2do tema)


EVANGELIO: Juan 21,15. Diálogo de Jesús con Pedro

 Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?" Él le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".

Estuvimos descubriendo a través de la Palabra, que cómo a Pedro, nosotros hemos negado al Señor voluntaria e involuntariamente y esa negación produjo en nosotros al igual que en Pedro heridas que el Señor quiere sanar a través de su amor, con su amor. Y  cómo a Pedro, nos pregunta: ¿me amas? Y ese SI, si se lo decimos, va a ser el comienzo de nuestra sanación, de nuestro envío, de apacentar sus ovejas, de dejar de lado todo el pasado y comenzar a ver el futuro desde la presencia  de Señor.
Por otro lado, sabemos que nuestra negación al Señor, se da cuando pecamos, porque el pecado es decirle NO a Dios. Pero el amor de EL es tan grande, tan infinito, nos ama tanto,  que no  quiere  que nos sigamos viviendo en el pecado, El quiere que seamos libres del pecado, y nos da su perdón siempre y cuando reconozcamos que hemos obrado mal y pidamos su perdón. Y nos dejo el sacramento de la reconciliación, confesión, del perdón. Porque El sabe de nuestras limitaciones, de nuestras debilidades, conoce nuestras condiciones humanas y sabe que siempre caeremos y tendremos que pedir perdón ya sea: a uno mismo, al hermano. Ej. ¿Que hicimos que no nos perdonamos? ¿A quien nos cuesta perdonar? Y ¿que no le perdonamos a Dios?........
Solo si  aceptando que debemos perdonar, que debemos pedir perdón seremos sanados, seremos perdonados y podremos amar con el amor de Dios. Si  volvemos a la Palabra.
CITA: JN 21,15
Vemos que Jesús no le reprocha nada, no le dice nada, ninguna palabra que ponga mal a Pedro. Pensemos que pudo haberle dicho Jesús si actuara como nosotros:¡ me traicionaste! Yo te dije que me traicionarías, porque lo hiciste? etc., pero NO, Solo atinó a preguntarle ¿me amas? Y Pedro seguía amándolo y Jesús eso lo sabía, por eso lo perdona. Y podemos decir, incluso confirmar que el amor de Dios, el amor perdona, el amor sana. Y también podemos decir que quien ama perdona porque el perdón es amor.
La ley Musaica condena al pecador, esté es gobernado por el rey del pecado, Satanás; ́se convierte en esclavo de la ambición, las pasiones y la codicia; y al final ́ muere. Pero la gracia de Jesucristo lo perdona, lo hace justo, le da su Espíritu Santo y vida eterna. No estamos viviendo en la época de la ley  Mosaica  del antiguo testamento, sino ́ en la época de la gracia; el nuevo testamento. Dios desea de todo corazón hacer realidad en nuestras vidas el amor, el perdón y el olvido para los que hemos aceptado enteramente  a Jesucristo y vivimos este tiempo.  Jesús a perdonar a Pedro nos dice a nosotros también:
                                      * que el perdón nos permite recibir la gracia de Dios.
                                      *Que el perdón es amor.
                                      *Que el perdón nos sana, nos libera.
                                       * Debemos crucificar nuestro ego.
                                       *  No perdonar te  enferma.
                                        * EL perdón te libera de esos sentimientos negativos que en nada ayudan a tu crecimiento espiritual, es momento de reconocer que a pesar que nos cuesta perdonar, TENEMOS QUE HACERLO.
                                           * La falta de perdón en parte es acumulación de orgullo,
Pero también, nos pide que, Primero,* Debamos llevar una vida de perdón. Efesios 4; 32. Es una orden de Dios.  Pensamos que perdonar un pecado es una vergüenza o una debilidad, pero la biblia dice que es una honrra. Y el ejemplo claro es Jesús, veamos dos situaciones: la de la mujer adúltera, y cuando nos perdona en la cruz.
El perdón de Dios esta relacionado con el perdón a nuestros prójimos. No ́podemos vivir solos. Vivimos gracias a los demás, y dentro de esa relación también recibimos varias heridas y herimos, pero debemos perdonar para que Dios también nos perdone. Porque si no lo hacemos hay un muro entre nosotros y Dios que obstruye nuestra oración. Entonces no es que no sea importante perdonar o no; es una orden de Dios para los que quieren andar con el,́ recibir sus bendiciones y entrar en su reino.
Lo segundo que nos pide es: *Olvida que has perdonado, debemos olvidar que hemos perdonado. Pero Dios perdona y olvida. Hebreos 8; 12
El perdón es un arma de doble acción, por un lado te libera de la amargura y por otra libera a la otra de culpa.
Como Iglesia nosotros recibimos ese perdón, ya sea a través del sacramento de la reconciliación o por medio de quien nos perdona. El vivir sin el perdón nos da una imagen de seres mutantes, de unos entes (lámina), la imagen de estar sucios, con mal olor (nos ensuciamos las manos) nos pone de mal carácter, etc. Pero viene el Señor con su amor misericordioso a purificarnos y a darnos vida. Por eso, así como limpiamos nuestro cuerpo para no tener olor, y nos perfumamos, también nuestra alma debe estar limpia, con el aroma de Jesús. Y eso solo lo logramos con el proceso de perdón, ya siendo, al perdir perdón a quien hemos ofendido o confesando cuando hemos pecado. Y los demás sentirán el aroma de Dios en nosotros que es la santidad. Pero en nosotros está el elegir que aroma queremos llevar cómo queremos vivir.
 Por alguna extraña razón hay algo que a nosotros lo seres humanos nos es muy difícil, esto es: Perdonar. Nos gusta que la gente nos perdone por los errores que nosotros cometemos, pero nos es muy pero muy difícil perdonar a los que los comenten contra nosotros. El perdón es una capacidad especial de la cual todos estamos dotados, pero que depende de nosotros el usarla o simplemente saber que tenemos esa capacidad pero no usarla.
Tenemos que entender que “Nadie es perfecto”, que todos fallamos, que todos tenemos la tendencia por naturaleza a fallarle a las personas y aun a nuestros seres más queridos. Y es que no trato de excusar nuestra conducta muchas veces poco espiritual, sino que trato de ser realista y describir lo que hay. Aun el hombre o mujer que quiera ser perfecto fallara en el intento, aunque no será razón para dejar de intentarlo. Lo que quiero decir con esto es que todos tenemos las mismas probabilidades de que nos fallen o de fallar a alguien independientemente de quien sea.
Lo que a ti te hayan hecho jamás será comparable con lo que Jesús padeció, siendo el único JUSTO sobre la faz de la tierra, fue maltratado y murió por los injustos. Si había alguien con solvencia para enseñarnos a perdonar, ese era Jesús, y de hecho lo enseño en muchas ocasiones, porque para Él, el perdón era muy importante.
Quizá a ti te hayan hecho algo terrible, quizá estés pasando un mal momento porque una persona que amabas o querías y de las cual pensaste que nunca te iba a fallar, te fallo. Ahora quizá te sientes defraudado, por una parte con rabia contra esa persona y por otra parte con coraje por haber confiado en él o ella, pero aun en medio de todos los sentimientos encontrados que tengas, debes de entender que DIOS QUIERE QUE PERDONES. Tú tienes la capacidad de perdonar, no me digas que no, no pienses que no, al contrario, tu eres hechura de Dios y por lo tanto tienes la capacidad de perdonar.
Si tuvieras la voluntad y determinación de llevar a cabo esta acción, puedo imaginarme a Dios con una sonrisa tan hermosa viendo como tú estás llevando a cabo una acción de la cual Él seguramente estará orgulloso de ti y la cual te liberara de todo sentimiento negativo que pueda existir en tu vida.
El peor problema para perdonar, es pensar que no necesitas perdonar o pensar que ya perdonaste, cuando realmente en tu corazón sabes muy bien que no es cierto.
¡VE Y PERDONA HOY!