domingo, 18 de julio de 2021

PRIMERA DE CORINTIOS 3,9 / 9, 13

 


Señor, hoy me dijiste que me llamas a cooperar contigo, me consideras un campo, un edificio para construir tu Iglesia. Me pides que edifique tu templo con las gracias que me diste, que tome en cuenta de que manera lo construyo. Me dices que en esta cooperación, contrucción debe tener como fundamento Jesús y sobre EL hacer la construcción. también me dices que me obra se reflejará tal como es cuando llegue el día del juicio y será revelada por medio de fuego, fuego que simboliza el juicio y pondrá de manifiesto la calidad de mi obra al manifestarlo.

Señor, me alertas que debo pasar por pruebas para recibir la recompensa.

Señor, gracias por elegirme para manifestar, construir, cooperar en tu Iglesia por medio de la Buena Noticia, por valorar y recompensar mi trabajo, que es poner el cimiento, dónde tú eres el único fundamento. GRACIAS SEÑOR!

viernes, 16 de julio de 2021

Nuestra Señora del Carmen Advocación Mariana, 16 de julio

 


Patrona de los marineros

Memoria de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, monte en el que Elías consiguió que el pueblo de Israel volviese a dar culto al Dios vivo y en el que, más tarde, algunos, buscando la soledad, se retiraron para hacer vida eremítica, dando origen con el correr del tiempo a una orden religiosa de vida contemplativa, que tiene como patrona y protectora a la Madre de Dios.

Desde los antiguos ermitaños que se establecieron en el Monte Carmelo, Los Carmelitas han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada. Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción.

En las palabras de Benedicto XVI, 15,VII,06:

"El Carmelo, alto promontorio que se yergue en la costa oriental del Mar Mediterráneo, a la altura de Galilea, tiene en sus faldas numerosas grutas naturales, predilectas de los eremitas. El más célebre de estos hombres de Dios fue el gran profeta Elías, quien en el siglo IX antes de Cristo defendió valientemente de la contaminación de los cultos idolátricos la pureza de la fe en el Dios único y verdadero. Inspirándose en la figura de Elías, surgió al Orden contemplativa de los «Carmelitas», familia religiosa que cuenta entre sus miembros con grandes santos, como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz (en el siglo, Edith Stein). Los Carmelitas han difundido en el pueblo cristiano la devoción a la Santísima Virgen del Monte Carmelo, señalándola como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a Dios. María, en efecto, antes y de modo insuperable, creyó y experimentó que Jesús, Verbo encarnado, es el culmen, la cumbre del encuentro del hombre con Dios. Acogiendo plenamente la Palabra, «llegó felizmente a la santa montaña» (Oración de la colecta de la Memoria), y vive para siempre, en alma y cuerpo, con el Señor. A la Reina del Monte Carmelo deseo hoy confiar todas las comunidades de vida contemplativa esparcidas por el mundo, de manera especial las de la Orden Carmelitana, entre las que recuerdo el monasterio de Quart, no muy lejano de aquí [Valle de Aosta]. Que María ayude a cada cristiano a encontrar a Dios en el silencio de la oración.

La estrella del Mar y los Carmelitas

Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.

Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.

Los Carmelitas y la devoción a la Virgen del Carmen se difunden por el mundo.

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos remotos se venera en el Carmelo. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo.

La devoción a la Virgen del Carmen se propagó particularmente en los lugares donde los carmelitas se establecieron.

España

Entre los lugares en que se venera en España la Virgen de España como patrona está Beniaján, Murcia. Vea ahí mas imágenes.

América

Es patrona de Chile; en el Ecuador es reina de la región de Cuenca y del Azuay, recibiendo la coronación pontificia el 16 de Julio del 2002. En la iglesia del monasterio de la Asunción en Cuenca se venera hace más de 300 años. Es además venerada por muchos en todo el continente.

Fuente: Corazones.org

viernes, 2 de julio de 2021

Asesino halló la misericordia de Dios en la cárcel y ahora va camino a los altares.

 


Jacques Fesch fue condenado a muerte por asesinato, sin embargo, durante el tiempo que estuvo en la cárcel experimentó la misericordia de Dios, se puso en sus manos y ahora va camino a los altares.

Cuando se abrió formalmente la causa de beatificación de Fesch en 1993, el entonces Arzobispo de París, Cardenal Jean Marie Lustiger, señaló que “declarar santo a alguien no significa que la Iglesia admire los méritos de esa persona, sino propone un ejemplo de conversión de alguien que, independientemente de su camino humano, supo escuchar la voz de Dios y se arrepintió”.

“No hay pecado tan grave que impida al hombre llegar a Dios, que le propone la salvación”, agregó.

Jacques Fesch nació el 6 de abril de 1930 en Saint-Germain-en-Laye (Francia). Era hijo de un banquero ateo de origen belga que vivía lejos de sus hijos y se divorció de su esposa. Fesch fue educado en la religión católica por su madre, pero abandonó la fe a los 17 años.

Después de ser enviado con el ejercitó a luchar en Alemania, regresó a Francia y se casó con Pierrette Polack, que esperaba una hija suya. Fesch frecuentaba a otras mujeres, relaciones de las que tuvo otro hijo, que fue entregado a un orfanato.

Después de trabajar un tiempo en un banco, Fesch decidió dejarlo todo, incluida su familia, y comprar un barco para viajar por el mundo. Sin dinero para el contrato, decidió asaltar una casa de cambio el 25 de febrero de 1954.

Al ver que el cambista intentó detenerlo, el joven lo golpeó dos veces en la cabeza con la culata de su arma. Mientras huía, se encontró con el oficial de policía Jean Vergne, de 35 años, viudo y padre de una niña, al que mató de tres tiros.

Fesch fue arrestado y en 1957 fue condenado a muerte. Mientras esperaba el fin en la cárcel de La Santé fue llevado al capellán, pero se mostró indiferente y señaló que no era un hombre de fe.

En el libro que él mismo escribió, Fesch señaló que la noche del 28 de febrero de 1955 tuvo una experiencia que logró su conversión.

“Estaba acostado, con los ojos abiertos, sufriendo mucho por primera vez en mi vida. De repente, un grito salió de mi pecho, una súplica de ayuda - Dios mío - y, como un viento impetuoso que pasa sin que yo sepa de dónde viene, el Espíritu del Señor me agarró por la garganta. Tenía la impresión de un poder infinito y una bondad infinita que, desde ese momento, me hizo creer con convicción que nunca estuve abandonado”, resaltó.

Fesch se volvió cercano a las figuras de San Francisco de Asís, Santa Teresa de Ávila y Santa Teresita del Niño Jesús, a quien llamaba “mi pequeña Teresa” y decidió adoptar un estilo de vida monástico mientras permanecía en la cárcel.

Desde su celda, transmitió su fe a través de cartas. En una de ellas dijo a su amigo: “¡Acabo de recibir la Comunión, es una gran alegría! ‘Vivo, pero ya no vivo yo, porque es Cristo quien vive en mí’”.

En otra carta indicó que tenía “realmente la certeza de comenzar a vivir por primera vez. Tengo paz y sentido en la vida, mientras que antes era solo un muerto viviente”.

Cuando se fijó la fecha de su decapitación, Fesch decidió esperar este momento en paz y oración, viéndolo como una forma de santificación. “Que cada gota de mi sangre borre un pecado mortal”, indicó.

“Último día de lucha. Mañana, a esta hora, estaré en el Cielo. Déjame morir, si esa es la voluntad del buen Dios. La noche avanza y cada vez me siento más aprensivo. Meditaré en la agonía del Señor en el Huerto de los Olivos. Dios mío, ayúdame, no me abandones. Cinco horas más y estaré en la verdadera vida. ¡Cinco horas más y veré a Jesús!”, escribió en la víspera de su ejecución.

El 1 de octubre de 1957, Jacques Fesch murió en la guillotina. Cuando los guardias llegaron a su celda para buscarlo, lo encontraron de rodillas rezando junto a la cama. Sus últimas palabras fueron: “Señor, no me desampares, confío en Ti”.

Redacción ACI Prensa.

jueves, 24 de junio de 2021

EL AMOR: es lo mejor que existe.

 


EL AMOR.  la más grande virtud y vocación cristiana, vivida en la fidelidad y en la responsabilidad. Es un sentimiento vital, necesario y a  veces tormentoso, que debe ser exaltado y expresado, también buscado para que entre dos personas haya una mutua entrega, posesión, y considerarlo un mandamiento.

En su medida  y, desde la filosofía podemos expresarlo , experimentado  si hemos amado, ya que el amor es amar sin medida, a pesar de las heridas, el dolor que causa.

A veces, puede ser ciego y carecer de imparcialidad, porque cuando amamos, amamos los defectos del otro. Así, como al odiar, odiamos sus virtudes.

En su plenitud, podemos vivirlo en la familia por su entrega, por hacerse vida en los hijos; porque su cualidad es el desinterés, la generosidad y sobre todo desear la felicidad del amado sin exigir en pago nuestra felicidad.

En consecuencia, no causa daño a nadie, por tanto, el amor es amar y hacer lo que quieras por amor: callar, corregir, perdonar, es tener como raíz el bien.

El amor en la persona debe poseer un concepto positivo, debe exigir madurez para nacer  y, responsabilidad para crecer, debe estar acompañado del sufrimiento para ser valorado. Por eso, vale la pena decir QUE ES LO MEJOR QUE EXISTE.

El amor, es un afecto, sentimiento que se opone al egoísmo y que busca el ánimo del bien verdadero o imaginario y, que necesita ser gozado por medio de la pasión que atrae, de la persona amada, del esmero que deleita, de la voluntad, del consentimiento, de la relación, de la tendencia de un ser hacia otro en su sentido estricto.


" Yo soy para mi amado y él es para mí". ( Cantar de lo Cantares).

 " si quieres ser amado ama" ( Séneca).

" la medida del amor es amar sin medida" ( San Agustín )

martes, 15 de junio de 2021

COLOSENSES 1, 15 - 20

 


Señor, en éste día, quisiste mostrarme tú imagen, decirme quien eres. Hoy, quieres que te reconozca como la imagen de Dios y cabeza de la Iglesia. Me muestras que eres el primogénito del Dios viviente, de toda la creación; que, antes que existiera la creación  tú ya existías; porque por tí fue creado todo lo que hay en el cielo y en la tierra, que todo subsiste en tí, que sin tí nada existiría. Tú, Jesús, eres la cabeza de todo, en especial de la Iglesia: TÚ IGLESIA, ya que eres el principio en todo,  mostrando así tú primacía en todo. porque Dios  en tí  quiso que resida  la plenitud, que me reconciliara con El por medio de tu cruz para obtener la paz.

Gracias Señor Jesús,  porque te diste a conocer como imagen, principio de Dios; de ese Dios que da vida.

Señor Jesús,  que pueda, por tu gracia, tenerte como cabeza, como principio en mi vida, en lo que hago, en lo que tengo, soy; como Dios lo hizo contigo.

Gracias Señor, porque si no hubieras existido Primero yo no existiría y nada de lo que hay en la tierra en el cielo; nada tendría sentido, vida; no habría misericordia de Dios sin tí.

Gracias Señor Jesús,  por  dar la vida en la cruz por mi, por ser el primero para mi bien, para mi salvación, mi amor.

miércoles, 9 de junio de 2021

DISCIPULADO.

 


Para comenzar los invito a leer  Mc. 16, 12 - 13 o  Lc. 24. 13 - 35.

Nosotros, en ese camino,en el caminar de la vida, vamos a descubrir que hemos sido llamados a, por ej. la vida, a amar, a perdonar, a luchar; qué más? dímelo tú. Pero, también somos dotados  en el estudio, por medio de la experiencia de vida, por la vocación y, por último enviados. Y no quedaremos con las palabras llamados y dotados.

Todos, hemos sentido que fuimos llamados y para ello, necesitamos ser dotados y nos han dotado, nos han formado, ej. en la familia: llamados a ser parte de una familia, donde somos formados para ser bueno hijos, buenas personas, ... esa es la lógica.

Pero, aveces nos olvidamos que somos seres sociables y ahí descubrimos personalidades, carácter, historias, realidades y hay reencuentros, recuentos.

También,  podemos decir que tenemos " títulos "de hijos, padres, amigos, vecinos, estudiante, profesional.... , Pero, tenemos un título que todos dejamos de lado y lo vamos a descubrir leyendo nuevamente la cita que compartimos al inicio. veamos:

Dice la Palabra, eran tres personas, dos identificados y otra no. No podemos saber si eran dos  varones, o  una pareja. Pero sí diremos que tenían un  " titulo ", cuál?  el de discípulo, qué pasa con ellos? : 

1- volvían a su casa.

2- tenían la seguridad de haber encontrado un salvador, y para ellos todo termina en un fracaso.

3- uno de ellos - Cleofás-  era esposo, es decir,  era una persona con responsabilidades, con un compromisos.

4- sin pensarlo tienen un encuentro que les hace arder el corazón ( JESÚS EUCARISTÍA). viven una primera celebración.

5-  les  recuerdan  y comentan las escritura, a eso le sigue el compartir.

6-  necesitan de la Palabra, el compartir,  para reconocer a alguien, a quién? a Jesús. Claro, desde los ojos de la fe, desde el misterio de la fé.

7- necesitan creer, que les expliquen, le lean las escrituras, , mirar  con ojos de fe para descubrir el plan de Dios ( se cumple con  pruebas y humillaciones).

8- Participan de una consagración, que tiene cuatro expresiones: tomó,  partió, bendijo y dió.

9- Experimentan algo nuevo.

10- Seguro, que con el auxilio del Espíritu Santo, del Señor Resucitado les dá la certeza de, que lo que estaban viviendo era verdad, de que todo era verdad..

Pero, si vamos a la humanidad de los discípulos, vemos que en el camino iban desanimados, se asombran de que alguien no sepa que paso;  cuentan la historia de Jesús , le dicen cómo y quien era Jesús, que pasó con ÉL, que pensaban de El, dudan, dan testimonios ( mujeres). no entendían lo que había pasado, podríamos decir que eran lentos para creer  en su corazón lo que anunciaban los profetas. fue entonces que Jesús les abre la inteligencia, la mente recordándoles la escrituras y que todo debía ser así como paso.

Invitan al forastero ( Jesús) a quedarse porque ya era tarde y caía el día. Entonces, comparten y, ese compartir lleva a que sus ojos se abran, a reconocer y hace que sus corazones ardan. 

Ahora, ante la última vivencia ellos regresan, sin tomar en cuenta su cansancio y lo largo que pudiera ser, la hora.... vuelven, hacia donde estaban los demás discípulos riendo, preparados, formados y           " estudiados" por el mismo Jesús a contar su experiencias.

 El discípulo, el discipulado tiene que ver con eso. Pero también debe sentirse llamado, dejar que lo doten y descubrir un envío. Debe tener un nombre que lo identifique; debe enfrentarse a una realidad, vivir desde la fe, vivir esas cuatro  expresiones Eucarísticas: tomar - bendecir- partir- compartir. Es una persona que siente arder su corazón por lo que hace, dice. 

TU DISCÍPULO QUIERO SER, ME LLAMASTE ASÍ COMO SOY

TU DISCÍPULO QUIERO SER, Y DE TU ESPÍRITU RENACER

PARA VIVIR CON ALEGRÍA EL EVANGELIO DE LA VIDA

AYÚDAME VIRGEN MARÍA, AYÚDAME MADRE DE DIOS


domingo, 6 de junio de 2021

Corpus Christi: El drama de hoy es que ha desaparecido la sed de Dios, lamenta el Papa

 

Redacción ACI Prensa
El drama de hoy es que a menudo ha desaparecido la sed de Dios. Así lo señaló el Papa Francisco este domingo 6 de junio en la Misa por la Solemnidad del Corpus Christi que celebró en el Altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro del Vaticano.

 

En su homilía, el Pontífice explicó que “estamos llamados a preguntarnos: ¿En qué ‘lugar’ queremos preparar la Pascua del Señor? ¿Cuáles son los ‘lugares’ de nuestra vida en los que Dios nos pide que lo recibamos? Quisiera responder a estas preguntas”.

 

“Tenemos sed de amor, de alegría, de una vida fructífera en un mundo más humano. Y para saciar esta sed, el agua de las cosas mundanas no sirve, porque se trata de una sed más profunda, que sólo Dios puede satisfacer”, señaló.

 

Subrayó que “para celebrar la Eucaristía es preciso reconocer, antes que nada, nuestra sed de Dios: sentirnos necesitados de Él, desear su presencia y su amor, ser conscientes de que no podemos salir adelante solos, sino que necesitamos un Alimento y una Bebida de vida eterna que nos sostengan en el camino”.

 

En ese sentido, lamentó que “el drama de hoy es que a menudo la sed ha desaparecido. Se han extinguido las preguntas sobre Dios, se ha desvanecido el deseo de Él, son cada vez más escasos los buscadores de Dios. Dios no atrae más porque no sentimos ya nuestra sed profunda”.

 

Insistió en que “es la sed de Dios la que nos lleva al altar. Si nos falta la sed, nuestras celebraciones se volverán áridas. Entonces, incluso como Iglesia no puede ser suficiente el grupito de asiduos que se reúnen para celebrar la Eucaristía; debemos ir a la ciudad, encontrar a la gente, aprender a reconocer y a despertar la sed de Dios y el deseo del Evangelio”.

 

Para explicar la grandeza de la Eucaristía encerrada en la sencillez de un trozo de pan, el Papa Francisco recurrió a la imagen evangélica del Cenáculo, la imagen “de la habitación amplia en el piso superior”.

 

“Una habitación amplia para un pequeño pedazo de Pan”, resaltó Francisco. “Dios se hace pequeño como un pedazo de pan y justamente por eso es necesario un corazón grande para poder reconocerlo, adorarlo y acogerlo. La presencia de Dios es tan humilde, escondida, en ocasiones invisible, que para ser reconocida necesita de un corazón preparado, despierto y acogedor”.

 

“Si nuestro corazón, en lugar de ser una habitación amplia, se parece a un depósito donde conservamos con añoranza las cosas pasadas; si se asemeja a un desván donde hemos dejado desde hace tiempo nuestro entusiasmo y nuestros sueños; si se parece a una sala angosta y oscura porque vivimos sólo de nosotros mismos, de nuestros problemas y de nuestras amarguras, entonces será imposible reconocer esta silenciosa y humilde presencia de Dios. Se requiere una sala amplia”.

 

Por eso, “se necesita ensanchar el corazón. Se precisa salir de la pequeña habitación de nuestro yo y entrar en el gran espacio del estupor y la adoración. Esta es la actitud ante la Eucaristía, esto necesitamos: adoración. También la Iglesia debe ser una sala amplia. No un círculo pequeño y cerrado, sino una comunidad con los brazos abiertos de par en par, acogedora con todos”.

 

El Papa también explicó “la imagen de Jesús que parte el pan. Es el gesto eucarístico por excelencia, el gesto que identifica nuestra fe, el lugar de nuestro encuentro con el Señor que se ofrece para hacernos renacer a una vida nueva”.

 

“También este gesto es sorprendente. Hasta ese momento se inmolaban corderos y se ofrecían en sacrificio a Dios, ahora es Jesús el que se hace cordero y se inmola para darnos la vida. En la Eucaristía contemplamos y adoramos al Dios del amor”.

 

“Es el Señor, que no exige sacrificios, sino que se sacrifica él mismo. Es el Señor, que no pide nada, sino que entrega todo. Para celebrar y vivir la Eucaristía, también nosotros estamos llamados a vivir este amor”.

 

El Santo Padre recordó que “no puedes partir el Pan del domingo si tu corazón está cerrado a los hermanos. No puedes comer de este Pan si no compartes los sufrimientos del que está pasando necesidad”.

 

Por último, el Papa Francisco invitó a abrir “de par en par el corazón en el amor, para ser nosotros la habitación amplia y acogedora donde todos puedan entrar y encontrar al Señor”.